El cielo se rinde a Donaire

M. Sierra
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La procesión del Resucitado, encabezada por la talla de Joaquín García Donaire, que procesionaba por última vez, llenó por fin las calles de Ciudad Real de Semana Santa después de unos días marcados por las suspensiones

El cielo se rinde a Donaire - Foto: Rueda Villaverde

Y el cielo finalmente se rindió tras tres días de lluvia e incertidumbre. Lo hizo para la procesión del Resucitado que  salía finalmente a la calle pasadas las 11.30 horas de ayer domingo, con la intención de poner el broche a una Semana Santa deslucida y excesivamente breve que ha dejado varias hermandades  a las puertas de sus templos.    
Bajo un cielo encapotado que no llegó a romperse, el Resucitado de Joaquín García Donaire sobre un montículo de claveles rojos y tomillo, salía de la Catedral Santa María del Prado imponente, elegante, mecida por las notas musicales de la Marcha Real, interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Prado- La Pasión, que la esperaba a las puertas del templo, en unos jardines del Prado abarrotados de gente. Era su última salida, lo que hacía de este Domingo de Resurrección un día histórico, dado que la talla del escultor ciudadrealeño, debido a su mal estado dará paso a una nueva imagen, obra de Manuel Martín Nieto, que llegará en el mes de septiembre, según los cálculos del presidente de la Junta de Hermandades, Francisco Turrillo..
Anunciándolo en la calle, un nutrido número de nazarenos de las hermandades de la ciudad, las Palmas, el Cristo Ultrajado y Coronado de Espinas, Nuestro Padre Jesús Nazareno (Medinaceli), Virgen de la Esperanza, Jesús de las Penas, Flagelación y María del Consuelo, Silencio y Mayor Dolor, Santa Cena, Pilatos - cuya banda acompañó a la cruz guía-, Cristo de la Caridad (Longinos), y Jesús Caído.

El cielo se rinde a Donaire
El cielo se rinde a Donaire - Foto: Rueda Villaverde
Tras él, junto a la Virgen de la Alegría, el resto, nazarenos y responsables de la Dolorosa de Santiago, del Nazareno, del Huerto de los Olivos, El Encuentro, Cristo del Perdón y de las Aguas, las Tres cruces, Misericordia, Cristo de la Piedad y Descendimiento, además de la banda de tambores Nuestra Señora de los Ángeles. Muchas de las cuales, tuvieron que vivir su pasión en los templos.
A sus espaldas, arrancaba su caminar la Virgen de la Alegría, portada por 35 costaleros que la mecieron sin descanso en esta estación de gloria que comenzó en los jardines del Prado, a la puerta de la Catedral, con el himno Nacional, acordes con los que la madre fue recibida por la Banda de Música de la Agrupación Musical de Ciudad Real, que junto con la Junta de Hermandades, cerraban este cortejo al que el cielo mostró su respeto tras varios días sin tregua.