El IRPF supera los 200 millones por primera vez en 10 años

I. Ballestero
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El IRPF supera los 200 millones por primera vez en 10 años - Foto: Tomás Fernández de Moya

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas compensa la caída del consumo en la caja general de tributos, que cierra 2018 con algún síntoma de desaceleración

Quinto año consecutivo de subida o el primero de la desaceleración. Cualquiera de las dos lecturas sirve para analizar las cifras de recaudación de impuestos en la provincia de Ciudad Real a lo largo del año pasado, después de que la caja de los tributos se fuera en 2018 hasta los 580,53 millones de euros, según las cifras de la Agencia Tributaria consultadas por La Tribuna. Eso supone que cada ciudadrealeño pagó el año pasado más de 1.160 euros en impuestos y que esa recaudación total sirve para encadenar cinco años consecutivos de alza en la recaudación tributaria del Estado, pero también significa que el crecimiento, que se había mantenido en el entorno de los dos dígitos, se ha atemperado de manera drástica y se quedó en el 1,5 por ciento. Lo hizo, sobre todo, por una caída importante en el consumo que redujo la caja del Impuesto sobre el  Valor Añadido (IVA), un desplome que quedó en nada en el montante total gracias a la mejora en las cifras del empleo y al incremento de los salarios, factores ambos que hicieron repuntar la recaudación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Es decir, que la fotografía que se revela del negativo de los números de la Agencia Tributaria dibuja a Ciudad Real en la senda del crecimiento en materia de recaudación pero una trayectoria tendente al plano a causa de la desaceleración, una provincia con menos consumo pero apoyada para su ligera mejora en las cifras del empleo.  
Esas dos cifras, la del IVA y la del IRPF, son las que alimentan en buena parte la recaudación tributaria en la provincia y son, también, las que mejor evidencian los síntomas de la salud económica del territorio por aquello que gravan: el consumo, la primera; los salarios y las rentas de los trabajadores la segunda. Y ambas dibujaron en 2018 trayectorias diferentes. En total, y después de las devoluciones, los ingresos netos del Estado en la provincia en materia de tributos fueron de 580,53 millones de euros, lo que supone un 1,49 por ciento más que en el año anterior (572 millones). Es el quinto año consecutivo de crecimiento, pero es con mucha diferencia el ejercicio en el que el ascenso ha sido más limitado. Y esa desaceleración parece una tendencia. En el año 2014 el incremento fue del 5 por ciento (339,47 millones de recaudación total) y en 2015, con el inicio de la recuperación, fue del 36 por ciento. La provincia comenzaba entonces, con 462,3 millones recaudados, a moverse hacia las cifras que tenía antes de la recesión económica, pero a medida que se afianzaba esa salida de la crisis llegaba también la desaceleración: un 13 por ciento en 2016 y un 9,2 por ciento en 2017. El año pasado el incremento fue del 1,49 por ciento, aunque la cifra, 580,53 millones, supone mantenerse por encima incluso del registro de 2007, cuando la crisis era apenas una posibilidad.
La recaudación creció en la provincia pese a que cayó el consumo. La caja del IVA se redujo en la provincia de Ciudad Real un 6,5 por ciento y se quedó en 167,34 millones de euros, por debajo de los 179 millones del año 2017 y marcando la cifra más baja desde la llegada de la recuperación económica. Ese descenso evidencia una reducción en el consumo que puede achacarse a la desaceleración económica, ya que el IVA grava también la actividad de los trabajadores por cuenta propia, los autónomos, un colectivo que junto a la pyme y la micropyme supone la mayoría del colectivo empresarial de la provincia de Ciudad Real. La caída corta también una serie de tres años consecutivos de crecida en una caja tributaria que fue la más castigada por la crisis económica, y que en los años 2013 y 2014 llegó a quedarse por debajo de los 100 millones de euros. Ahora, pese a estar por encima de la recaudación que se recogía antes de la crisis, empieza a mostrar síntomas de desaceleración y de una mayor cautela en el consumo.
En el extremo contrario, el IRPF, que junto con unos Impuestos Especiales que continúan en registros elevados por la actividad de las alcoholeras, creció el año pasado para anotarse una subida que le lleva a superar los 200 millones de euros por primera vez desde el año 2008. El repunte del 9,3 por ciento en la recaudación supone que el Estado recaudara el año pasado en Ciudad Real 209,12 millones de euros por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, un indicador muy vinculado a la mejora del empleo (mayor contratación , mayor afiliación a la Seguridad Social y descenso de las cifras del paro) y a la subida salarial, que aunque moderada en términos generales tuvo reflejo en algunos de los acuerdos alcanzados a lo largo de 2018 por patronal y sindicatos, y que además de tener efectos retroactivos y aplicarse en parte de ellos en 2017, elevó también las nóminas en muchos sectores en el año 2018.  
Ésa es la fotografía que se desprende de las cifras de recaudación: un territorio, Ciudad Real, todavía al alza en materia de ingresos tributarios que afianza la recuperación, pero con una caída en el consumo que por un lado reduce el margen anual de mejora y por otro evidencia el síntoma de prudencia en el gasto que precede a una desaceleración.