La región, santuario de una tauromaquia en retroceso

J.A.J.
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La región es una de las cuatro en las que aumentan las corridas de toros y de las siete en las que suben los festejos de rejones. Estos espectáculos taurinos caen en la mayoría de regiones.

La región ha tenido un 20 por ciento más de corridas de toros durante el año pasado. - Foto: Yolanda Redondo

Castilla-La Mancha se consolida como uno de los santuarios de la tauromaquia, a la que se la puede considerar como una tradición en retroceso en el conjunto de España. Esta es una de las conclusiones que puede extraerse de la última Estadística Oficial de Asuntos Taurinos elaborada por el Ministerio de Cultura, que compara el último año completo de festejos, el 2018, con el anterior.
Según esta estadística, en el conjunto de España en 2018 se   celebraron   1.521   festejos     taurinos,     cifra     que     representa        un        descenso        interanual de 32 festejos, el 2,1 por ciento.  Este porcentaje de disminución se duplica si nos centramos en los festejo más señalados, las corridas de toros, que caen un 4,7 por ciento. Aún así, algunos otros espectáculos con astados logran aumentar en el total español. Destacan los festejos específicos de rejones (a caballo), con un 9 por ciento, festivales (festejos en los que, aparte de que los matadores no llevan el treje de luces, se lidian novillos o toros despuntados y su recaudación se dirige a causas benéficas), con un 4,8 por ciento y festejos mixtos  (en los que se combina el toreo a pie y  a caballo), con un 14,6 por ciento.
Ya bajando al detalle por autonomías, la estadística repasa aquí la celebración de dos festejos principales, las corridas de toros y el rejoneo. Y en los primeros, Castilla-La Mancha desafía la tendencia española, ya que aquí se han pasado de poco más de medio centenar de corridas en 2017 a 61 en 2018.  Sólo hay tres autonomías que secundan  a la castellano-manchega con más corridas de toros: Valencia (de cerca de la veintena a 23), Navarra (de unas 15 a 20), y La Rioja (de unas seis a ocho).
En el resto de autonomías, las corridas están en retroceso. Hay que señalar que la estadística no incluye a Canarías, donde la práctica de la tauromaquia desapareció hace décadas; Cataluña, donde pese a que el Tribunal Constitucional corrigió la ilegalización autonómica de los espectáculos taurinos ésta se sostiene en la práctica por la negativa de los ayuntamientos con plazas de toros a prepararlas para esta actividad; y Ceuta, que no acogió festejos en los dos años analizados. En cuanto a las demás, destacan en cifras absolutas las caídas de corridas de toros en Andalucía (de unas 80 a 72), Madrid (de algo más de 70 a 69) y Murcia (de cerca de la decena a cuatro). En Baleares, la ley autonómica que prohibió la suerte de matar en los festejos taurinos, pese a ser también corregida por el Tribunal Constitucional,  tuvo el efecto práctico de dejar el casillero de corridas de toros en esta región isleña a cero en 2018 frente a la única de 2017.
Para hacer honor a la verdad, hay que resaltar a otras cuatro autonomías que mantuvieron en 2018 prácticamente las mismas corridas de toros que en 2017. Son Aragón, con 20 espectáculos de este tipo al año; Asturias, con cuatro;  Extremadura, con 15; yMelilla, con uno.
La estadística refleja que, si se centra el análisis en las corridas       de       toros,      puede      destacarse  que  el  19,5 por ciento  de  este  tipo  de  festejos  se  celebró  en  la  comunidad       autónoma       de       Andalucía,     seguido     de     la     Comunidad  de  Madrid,  con  el  18,7 por ciento,   y   de   las   comunidades   autónomas  de  Castilla-La  Mancha  y  Castilla  y  León,  que  acogieron  el  16,5 por ciento  y  el  13,6 por ciento  de  este  tipo  de festejos respectivamente.
Ya en el caso de las corridas de rejones, el mejor comportamiento del toreo a caballo se muestra, en el caso de Castilla-La Mancha, en 36 festejos de este tipo durante 2018 frente a la treintena del año anterior. Extremadura, con unos 30 espectáculos de este tipo frente a la veintena del año anterior; y Andalucía, con 29 festejos en 2018 frente a la veintena de 2017, también son ejemplos del auge de esta variedad taurina, que se reproduce en menor medida en Aragón, Cantabria,  Valencia, y La Rioja. En las demás se dan reducciones, siendo apreciable la de Castilla y León, con unas 50 corridas de rejones de 2017 que pasaron a 40 al año siguiente. Hay que diferenciar el caso de Asturias, que tuvo una corrida de rejones en 2017 y otra en 2018. No se celebraron este tipo de corridas en las autonomías de País Vasco, Baleares y Melilla.
 El  23,7 por ciento  de los festejos exclusivamente de rejones organizados en España durante 2018 fueron  celebrados  en  Castilla  y  León,  y otro 21,3 por ciento   en   Castilla-La   Mancha. Esta regiones estan seguidas     por            Extremadura,  con  el  17,8 por ciento  de  este  tipo  de  festejos,  Andalucía,  con  el  17,2 por ciento  y  Comunidad  de  Madrid,  donde  se  celebraron  el  8,9 por ciento.
La estadística reconoce a Castilla-La Mancha como una de las cuatro regiones con mayor actividad de espectáctulos taurinos en su conjunto. Castilla-La Mancha, junto a Andalucía,    Castilla    y    León y  Comunidad  de  Madrid,  concentran  el  77,9 por ciento  de      los      festejos      taurinos      celebrados en 2018.