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Un menú de ilusiones de futuros cineastas

D. F.
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La Escuela Municipal de Cine y Audiovisuales presenta en el Teatro Quijano los cortos rodados por sus alumnos el pasado curso

Un menú de ilusiones de futuros cineastas - Foto: Tomás Fernández de Moya

Con ciertos nervios y la curiosidad de ver también los trabajos de sus compañeros, los alumnos que en junio completaron el curso de la Escuela Municipal de Cine y Audiovisuales (Emcacr) se repartieron ayer por las butacas del Teatro Quijano para asistir al estreno de los cortometrajes realizados como ejercicios finales.

Algunos son ya veteranos, como Jorge del Olmo, que se dispone a iniciar su tercer curso en  Emcacr, quien se muestra muy satisfecho de su paso por la escuela, y destaca la facilidad de rodar con los compañeros de clase, «porque la confianza la tienes ya», aunque durante el rodaje, «siempre puedes estar un poco nervioso y se te puede escapar alguna frase». En esta entrega, Del Olmo hace su aportación en las películas El tesoro de dos aguas, Quijotismo y Endivias.

A su lado se encuentra Emilia Lombardo, que tras tres años en la Escuela, el pasado curso empezó a probar con la dirección, lo que le llevó a dirigir cuatro cortometrajes; Sociedad líquida, Valería y Frederic, El tesoro de dos aguas y Oscuridad. Lombardo entiende que este trabajo «sin mis experiencias anteriores como guionista, script o directora de arte, no podría haber hecho bien mi trabajo como directora». En cualquier caso, confiesa que de los cuatro títulos que presentaba, el más personal es Sociedad Líquida, «lo escribí y lo dirigí yo», precisa.

Luis Vicente Casas, actor en la comedia Walfcoom Wootherland y la tarrina cedeses, completó en junio su primer curso en Emcacr, donde busca «proyectar unos sentimientos que de otra manera no podría hacer», lo que le supuso superar una barrera de actitud, «expresar no con la palabra, sino con las facciones».

También Thais Fernández, actriz en el corto Endivias, explica que se acercó a la Escuela para «explorar otra faceta de mi vida», más allá de su trabajo como maestra, un sueño que ha mantenido toda su vida. Su compañero de reparto, César Entrena, califica su paso de un año por la Escuela, como «muy motivador», quien confiesa: «He descubierto un mundo mágico y me encantaría ser partícipe de la magia que hay detrás de la pantalla».

Por su parte, la directora de Emcacr, Marina González, destacó «la diversidad de puntos de vista, tantos como alumnos tenemos. Todos han sabido compaginar muy bien las historias que cada uno quería contar», de modo que todos han puesto «un poquito de sí para sacarlo adelante». En cualquier caso, la directora espera que todos sigan el próximo curso, para que el está abierto el plazo de matrícula.