Escuchar es aprender

Nieves Sánchez
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Escuchar es aprender - Foto: Tomás Fernández de Moya

La violonchelista portuguesa María de Macedo imparte clases en el Conservatorio para alumnos de 11 y 18 años y reivindica la música en las aulas para fomentar la concentración y la reflexión

Primero piensa, luego toca». La música pide pausa, concentración, reflexión. En el aula 40 del Conservatorio Marcos Redondo de Ciudad Real sucede algo especial. La prestigiosa violonchelista portuguesa María de Macedo imparte clases a 17 alumnos de entre 11 y 18 años. Una suerte de docente para ellos y sus padres y un privilegio para alguien que entiende que los niños son pequeños chelistas, pequeños músicos ávidos de utilizar la música para entender y transformar el mundo.
«Los objetivos que busco en las clases son objetivos de adultos que es tocar muy bien, no es discutible la calidad sean pequeños o grandes». De Macedo, que lleva años afincada en España, aseguraba ayer que por encima de cualquier instrumento «está la música, estar con Bach, Beethoven o Mozart».
Cercana, humilde y reflexiva, De Macedo reconoció, durante el descanso con los alumnos de unas jornadas que culminan hoy, que toca el violonchelo como podía haber tocado otro instrumento. «Me tocó, aunque a lo mejor hubiera tenido siempre la ambición de ser una cantante»
La España que conoció cuando llegó en nada se parece a la de hoy. «Pero no hay que pensar en lo que hay si no en lo que podría haber y es una pena que no haya un apuesta institucional para que la música esté en las escuelas, para que se haga cantar a los niños». Cantar, para la reconocida chelista, es un ejercicio de saber escuchar y de concentración que hace falta para todo. «Alguien que no se sepa concentrar tiene un problema y en eso interviene la música». Asegura que para alcanzar ese objetivo el esfuerzo debe ser personal pero sin duda también institucional. «Tienen que cambiar los programas de educación y la música tiene que estar en la educación desde la infancia».
María de Macedo inició sus estudios de violonchelo en Oporto hasta obtener el grado superior con la profesora Magdalena Costa. Siguió su formación en París y Ginebra con Pierre Fournier y continua en EE.UU. (Bloomington) con una beca Fulbright como asistente y alumna de Janos Starker.