Un protocolo refuerza el diagnóstico del cáncer de cabeza

Raquel Santamarta
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Un protocolo refuerza el diagnóstico del cáncer de cabeza - Foto: Rueda Villaverde

El HGUCR, que ha puesto en marcha esta guía tras los buenos resultados en tumores de pulmón, apostará también por la detección precoz en vejiga ante «casos tardíos»

Acortar el tiempo entre la sospecha del tumor, el diagnóstico y el inicio del tratamiento es el objetivo de unos protocolos de derivación por los que el Hospital General Universitario de Ciudad Real (HGUCR) está apostando en los últimos años años. El más reciente, dentro del plan de cuidados continuos del paciente oncológico diseñado por la Gerencia de Atención Integrada de Ciudad Real, dará una mejor respuesta a los pacientes con cáncer de cabeza y cuello, un tipo de neoplasia que comprende los senos paranasales, la faringe, la laringe, la cavidad oral, la lengua y las glándulas salivares.
«Muchos venían con tumores muy avanzados», explica el jefe de Oncología Médica del HGUCR, Javier Espinosa. Y es que solo tres de cada diez afectados se diagnostican en estadios iniciales salvando así las dificultades de su abordaje. Con esta guía de actuación, en el momento en que el médico de Atención Primaria se encuentra con algún hallazgo, el paciente es remitido a los servicios de Cirugía Oral y Maxilofacial u Otorrinolaringología que, de observar indicios de malignidad, los envía de inmediato al comité de tumores de cabeza y cuello para su evaluación y posterior tratamiento.
El doctor Espinosa, que se encuentra cerrando la segunda edición de Protocolos Multidisciplinarios en Oncología, editado por Arán, avanza una nueva hoja de ruta en cáncer de vejiga. «Los casos son tardíos», según lamenta. De este modo, está trabajando codo con codo con Urología para revertir esta tendencia en el que se revela el tumor más frecuente del tracto urinario. A este respecto, cabe remarcar que el hábito tabáquico está detrás del aumento de la incidencia de un cáncer que tiene en la aparición de sangre en la orina (hematuria) su principal señal de alarma.
Marcar las prioridades disminuyendo la variabilidad clínica es -al margen del diagnóstico temprano- el objetivo de unos circuitos en los que se describe la secuencia idónea de tratamiento en función del paciente y del tipo de tumor (localizado o diseminado) exponiendo las distintas alternativas: radioterapia, cirugía, quimioterapia,  inmunoterapia y hormonoterapia.
«Estamos cogiendo neoplasias de pulmón de manera mucho más precoz», celebra Espinosa al hablar de un protocolo de derivación al comité de tumores torácicos que ha demostrado su utilidad al «reducir los tiempos de espera» y, por ende, «mejorar su pronóstico». Algo clave si se tiene en cuenta que la supervivencia a los cinco años de la detección de esta patología se encuentra por debajo del 15 por ciento. Así, tras pasar por Neumología, se determina si el paciente es subsidiario de cirugía (las operaciones se realizan en el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete) o es candidato a radioterapia en combinación con quimio.
Uno de cada tres varones y una de cada cuatro mujeres son diagnosticadas de cáncer a lo largo de su vida. Debe ser por tanto considerada una de las patologías crónicas que el médico de cabecera debe asumir como propias, ya que el 60% de los enfermos se curan y se convierten en largos supervivientes que deben afrontar las secuelas de la enfermedad y el perenne temor a una recaída. No en vano, las consultas externas de Oncología Médica cerraron 2018 con un total de 18.914 revisiones a las que se sumaron 1.172 primeras visitas y 258 interconsultas. Asimismo, 769 pacientes ingresaron en un servicio que sumó 20.524 ciclos de quimioterapia, el tratamiento de referencia para atacar a las células cancerosas.
 

Un protocolo refuerza el diagnóstico del cáncer de cabeza Rueda Villaverde
Un protocolo refuerza el diagnóstico del cáncer de cabeza - Foto: Rueda Villaverde