Sancho Panzas veteranos

D. F.
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Alfredo Jesús Sánchez se alzó con el premio en la modalidad de poesía dos años después de ganar en prosa, donde este año el vencedor fue el motrileño Moisés Navarro, que en 2017 fue segundo en verso

Sancho Panzas veteranos - Foto: Pablo Lorente

Alfredo Jesús Sánchez, natural de Castellar de Santiago y residente en Ciudad Real, y el motrileño Moisés Navarro Fernández ya habían coincidido hace dos en la entrega de premios literarios Sancho Panza, que organiza la Hermandad de Pandorgos, el manchego como vencedor en la modalidad de prosa, y el andaluz como segundo clasificado entre los poetas. Este año, el castellareño vuelve a ser ganador, pero en la modalidad de verso, por Romance del regreso; mientras que el andaluz sube un peldaño para alzarse con el primer premio de prosa por su relato El día que se casó Carmen.

Ambos, que además del característico trofeo recibieron un premio en metálico de mil euros, fueron los principales protagonistas del acto de entrega de los XVII Premios Literarios Sancho Panza que se celebró ayer en el patio del Museo López Villaseñor, junto con los segundos clasificados, Manuel Laespada Vizcaíno, de Albacete, aunque durante muchos años fue residente en Manzanares, con el poema Grillos; y la madrileña Sandra Barroso, por el relato El guardián del silencio. En este caso, la dotación económica de los respectivos galardones ascendía a 500 euros.

El objetivo de este certamen que convoca la Hermandad de Pandorgo es la exaltación del lenguaje tradicional de La Mancha al modo en que se hablaba antiguamente en sus pueblos.

Con antelación al comienzo del acto de entrega de premios, que presidió la primera teniente de alcalde y concejala de Festejos, Eva María Masías, Alfredo Jesús Sánchez explicó a La Tribuna que el poema ganador se centra «en el amor a la tierra», en especial en la situación de las personas que se han visto obligadas a salir de ella por circunstancias de la vida.

En este sentido, recordó que el amor al terruño «forma parte de nuestra identidad» y es también «una herencia que dejamos a nuestros hijos, para que la cuiden y la hagan más grande y mejor».

Por su parte, Moisés Navarro, quien en los últimos años se ha convertido en un habitual tanto de este certamen como del que convoca el Grupo Literario Guadiana, explicó que su relato surge de una situación real, una anécdota surgida el día de la boda de una vecina suya, claro que en este caso, el hecho cuenta con numerosos añadidos fruto de la libertad literaria, así como numerosas palabras del lenguaje tradicional manchego, que se adaptaron perfectamente a esa experiencia sorprendente que vivió de primera mano cuando era niño.