33 menores reciben asistencia por violencia machista

Hilario L. Muñoz
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La Junta ofrece este servicio a adolescentes que han sufrido violencia o a hijos de mujeres que han sufrido malos tratos

33 menores reciben asistencia por violencia machista

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha cuenta desde el año 2014 con un programa de atención psicológica a los menores víctimas de violencia de género, tanto a los adolescentes que la han padecido como a los hijos de familias que han sido víctimas. Unos treinta menores de la provincia de Ciudad Real acuden a sesiones en algunos de los puntos donde hay psicólogos de este proyecto y que se ubican en los centros de la mujer de Alcázar de San Juan, Ciudad Real, Puertollano, Valdepeñas, así como en Almadén o en Infantes, de forma itinerante. En el último balance, realizado en mayor fueron 33 los que participaban en este proyecto del Instituto de la Mujer regional.
«Se trata de un programa de atención a menores víctimas de violencia de género, en principio hijos e hijas de mujeres maltratadas, en el que se atiende a jóvenes que tengan entre 4 y 16 años», apuntó la delegada provincial de la Consejería de Igualdad, Manuela Nieto, quien explicó que «es una atención novedosa» que primero realizó el Colegio de Psicólogos de Castilla-La Mancha y ahora lo ofrece una entidad privada junto a Fundación Diagrama que también cuenta con un programa específico. «Es un servicio extraordinario que copian otras comunidades autónomas y sirve a esos menores que han sufrido violencia para no repetir roles y salir de esos núcleos», señaló Nieto.
En este sentido una iniciativa de este tipo trabaja sobre varios conceptos claves como la mejora de las comunicaciones por parte de los menores, de cara a enseñar que los conflictos no se resuelven con violencia. Del mismo modo se busca favorecer cambios cognitivos para conseguir el bienestar emocional o reducir los síntomas de posibles experiencias traumáticas, según se indica en las memorias de estos proyectos. «La intención es que salgan y que sean capaces de verbalizar esa situación que han llevado y no repetir esos roles», apuntó Manoli Nieto de una forma muy gráfica. De hecho, uno de los principales objetivos es demostrar que hay otros modos de resolver cualquier situación problemática que no incluya la violencia y que no es necesario que haya «una relación de sometimiento» en una pareja. A estos aspectos hay que sumar el absentismo o el fracaso escolar que se deriva de las situaciones que estos jóvenes han tenido en sus viviendas.
Por otra parte, Nieto recordó que esta atención psicológica se encuentra en periodo de ampliación tras aprobarse la nueva ley de Violencia de Género de Castilla-La Mancha, en la que se pretende ofrecer «la asistencia a familiares», dijo la delegada provincial. Hay que tener en cuenta que quienes acuden a estas consultas con los psicólogos son personas que «los profesionales de los centros de la mujer estiman que deben tener una atención» y, por este motivo, «derivan a menores» para contar con un apoyo individualizado. La delegada recordó que conoce el proyecto de su anterior etapa como concejala en el Ayuntamiento de Ciudad Real donde pudo ver que estos puntos de atención tratan a «menores con una situación derivada de haber convivido en un núcleo de violencia y que necesitan una atención especializada».
distribución de usuarios.  Hay que tener en cuenta que no solo existen mujeres dentro del programa ya que hay atención también a varones. De hecho el reparto actual es de aproximadamente la mitad por sexos. Entre los cinco espacios de intervención Ciudad Real es donde más menores acuden a tratamiento psicológico, seguido de Alcázar de San Juan, donde llegan también víctimas de municipios del sur de Toledo, y Puertollano. Hay que tener en cuenta que el programa existe en toda Castilla-La Mancha con 126 usuarios en este momento, con Ciudad Real como la provincia donde más menores se atiende, seguida de Albacete. En 2018 hubo 180 atendidos.
Cada persona que acude al programa suele recibir una media de 15 sesiones, aunque se trata de un dato que aumenta o disminuye en función de la víctima. En este sentido hay que tener en cuenta que la iniciativa arrancó con 80 usuarios, por lo que el programa ha ido creciendo conforme se ha creado conciencia sobre la importancia del tratamiento a la víctima de la violencia de género. Hay que tener en cuenta que el alta puede venir porque se vea que se han dejado las conductas disruptivas o por iniciativa de la familia que considere que no son necesarias más sesiones, según se apunta en los resúmenes anuales.