Lara: "Ni la mente más creativa, inventaría esta historia"

Javier Villahizán (SPC)
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Lara: "Ni la mente más creativa, inventaría esta historia"

El actual ganador del Premio Narrativas Históricas se ha convertido en solo tres años en el nuevo adalid literario; con un gran poder narrativo, tiene enganchados a miles de lectores con las tramas de los últimos siglos

Emilio Lara (Jaén, 1968) no es solo un apasionado de la Historia, sino que también vive de ella, la enseña, la disfruta y, por su puesto, la sufre.
El reciente Premio Narrativas Históricas 2019 con Tiempos de Esperanza (Edhasa) es un creador formidable de relatos, absolutamente reales, pero que parecen sacados de un guion de Hollywood del siglo XXI y, sin embargo, todo sucedió hace ocho siglos, en 1212. Porque como él mismo asegura, ese año fue una olla exprés a punto de estallar: una Cruzada infantil a Tierra Santa, la primera persecución a los judíos en tierras galas y la gran derrota musulmana a manos de los cristianos en la famosa batalla de las Navas de Tolosa.
Usted empezó a publicar hace tan solo tres años y ya cuenta en su haber con tres novelas históricas de la talla de La cofradía de la Armada Invencible (2016), El relojero de la Puerta del Sol (2017) y Tiempos de Esperanza (2019). ¿Qué le llevó a iniciarse en el mundo de la literatura con casi medio siglo de vida?
Antes que escritor soy lector y nací y me crié en una casa con muchísimos libros. Así que tras mi paso por la Universidad y mi labor como docente de Historia decidí dar el salto a la novela, y en concreto a la narrativa histórica.
¿Un profesor y más si es de Historia sabe contar mejor los acontecimientos y mantener la atención del lector? 
Los profesores de instituto desarrollamos una habilidad para mantener la atención de los alumnos, sobre todo si esos chavales tienen 16 o 17 años. De esa misma manera, intento que la historia que cuento interese al lector, por eso planteo una visión narrativa y de suspense que enganche. 
Y tanto. Usted expone una narración ambientada en la Edad Media que, a priori, es absorbente.
Cualquier época del pasado tiene enorme interés como novela histórica, sin embargo, hay dos momentos que son especialmente destacados: la antigua época clásica y la Edad Media. Fue precisamente Umberto Eco con el Nombre de la rosa quien puso de moda la novela histórica en Europa y en el resto del mundo. Se trata de un momento fascinante por su mezcla de modernidad, pervivencia de la antigüedad y contraste de culturas y fanatismos. Todo eso hace que sea un material muy interesante para el escritor y para el receptor, ya que cuando el lector viaja al pasado descubre muchos acontecimientos o mentalidades que le resultan chocantes, pero también se da cuenta de que hay otros hechos que son muy parecidas a los actuales. Eso hace que esta mezcla de exotismo y de proximidad resulte muy atractiva.  
La historia de una Cruzada infantil con 30.000 niños para conquistar Tierra Santa en pleno siglo XIII parece sacada de un relato de ciencia ficción. ¿Cuál fue su primer pensamiento al conocer este hecho real?
Fue un flechazo. Fue en la asignatura de Historia Medieval cuando el profesor habló de la Cruzada de los niños y allí descubrí que había un material narrativo de primerísimo orden. Una vez que decidí que tenía la madurez personal y narrativa suficiente para abordar este proyecto, empecé a crear una historia de puro realismo mágico. Ni la mente más creativa de un guionista de Hollywood hubiese sido capaz de inventar un relato como este. En muchas ocasiones, la Historia sobrepasa a la ficción.
El principal protagonista es un pequeño pastorcito llamado Esteban que es capaz de convencer incluso al rey de Francia para que apoye su empresa, ¿la fe mueve montañas?
Si hubiese que definir a ese pastorcito en el siglo XXI sería el de un influencer populista de la Edad Media. El muchacho tenía un carisma tan espectacular que fue capaz en pocos días de concitar la atención y reunir a más 30.000 niños para su causa. Lo llamaríamos fanatismo político y religioso, aunque hoy en día sería populismo, algo que ya existía en la antigua Grecia con la figura de los demagogos, en la Edad Media, y en el actual siglo XXI.
Aunque las comparaciones son odiosas, ¿cree que los ciudadanos actuales son tan fáciles de convencer como aquellos nobles e incluso reyes del siglo XIII?
Estos populismos o fanatismos siempre tienen unas directrices comunes, que son prometer aquello que la gente quiere escuchar, es decir, ante problemas complejos dar soluciones fáciles; y, sobre todo, prometer una felicidad inmediata, un paraíso terrenal. Hay gente que tiene una especial habilidad para agitar las pasiones o mezclar la envidia y el miedo.
Introduce en el libro otras dos historias relacionadas con las otras dos religiones monoteístas, como son el judaísmo y el islamismo. ¿La historia de la humanidad es una continua lucha por hacer prevalecer una idea o una religión?
La historia de la humanidad es una mezcla de una coexistencia pacífica de religiones e ideologías con momentos puntuales de choques de civilizaciones. Uno de esos choques se produjo en 1212 con la Batalla de las Navas de Tolosa y con las primeras persecuciones a los judíos en Francia. 
Otro hecho que parecería increíble para un lector actual es la existencia de los primeros pogromos en la Edad Media. ¿Qué nos enseña la Historia y porqué aprendemos tan poco de ella?
A lo largo de la Historia el diferente siempre ha sido objeto de sospecha. Los judíos eran la cabeza de turco cuando había una epidemia o una crisis económica, ellos tenían una religión distinta, vestían diferente, y vivían confinados en juderías. Se trataba de una sociedad que era una olla exprés a punto de explotar. La Historia sirve para ver que muchas veces todas las generaciones cometen los mismos errores, pero para conocer las consecuencias que puede tener determinadas acciones.
¿Qué aportan las mujeres en su novela y en la Edad Media?
Me interesaba desarrollar unos personajes femeninos potentes para demostrar que en esa época las mujeres tenían un protagonismo muy importante. Son protagonistas valientes que hacen frente a la adversidad.
¿Cree que está de moda plantear personajes femeninos?
La novela histórica es un vehículo muy bueno para reivindicar el papel de la mujer.
¿Hasta qué punto la novela histórica tiene una misión didáctica?
La novela histórica, que ante todo es diversión y entretenimiento, sirve para viajar al pasado y también para hacer reflexionar; es una forma de dialogar con el pasado.
¿Coincide, al igual que otros escritores de novela histórica como Pérez Reverte, en que España está falta de una cultura y de un conocimiento común de nuestro pasado? 
Sin duda. Si tuviéramos más cultura histórica común se reforzarían los lazos de convivencia de los españoles. Por eso, tiene tanto éxito este género en España, la gente se entretiene y también accede a la Historia al mismo tiempo que aprende.