En el núcleo de la Ciencia

Raquel Santamarta
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En el núcleo de la Ciencia - Foto: Pablo Lorente

Medicina Nuclear, cuyas investigaciones son publicadas en revistas de alto factor de impacto, tiene líneas abiertas en cáncer de mama, próstata y pulmón, así como en glioblastoma multiforme, infección por una prótesis osteoarticular

Cuando el doctor Ángel Soriano llegó a Ciudad Real, por 1995, se presentó como «el nuevo de Medicina Nuclear». «¿Y eso qué es?», le preguntó un compañero que, tras recibir las explicaciones oportunas, le espetó: «¿Y para qué vienes si hasta ahora no te hemos necesitado?». Él se quedó sin palabras pero, casi un cuarto de siglo después, ha demostrado las potencialidades de una especialidad que, partiendo de la base de que una imagen vale más que mil palabras, es fundamental para cualquier ensayo clínico de un nuevo medicamento y clave para el diagnóstico de los distintos tipos de cáncer. De hecho, según remarca, «un hospital sin tecnología PET-TAC no debería hacer Oncología o debería hacer una Oncología de soporte».
El servicio, que cuenta en la actualidad con diez especialistas, tres médicos internos residentes (MIR), siete técnicos, cuatro enfermeras, un celador y cuatro administrativos, puede presumir de ser uno de los que más comunicaciones envían al Congreso Europeo de Medicina Nuclear. Al último, celebrado en octubre en la ciudad alemana de Düsseldorf (el próximo tendrá lugar en Barcelona), el Hospital General Universitario de Ciudad Real (HGUCR) llevó los resultados en las diferentes líneas de investigación en las que trabaja. De igual modo, sus proyectos son publicados en revistas científicas nacionales e internacionales de alto factor de impacto.
El PET-TAC ha llevado al servicio a abrir estudios sobre cáncer de mama, en los que se ha analizado el uso de la 18F-FDG, una molécula análoga de la glucosa usada como marcador metabólico, en la predicción de la respuesta a la quimioterapia neoadyuvante y su papel en el pronóstico de pacientes con tumores localmente avanzados.
De igual modo, en colaboración con el departamento de Matemáticas de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Medicina Nuclear está cuantificando las lesiones neoplásicas de pulmón vistas en el servicio; mientras que, en tumores de próstata, está determinando la utilidad del radio-223 en el tratamiento de metástasis óseas en pacientes con cáncer resistente a la castración, así como la detección de esta patología con 18F-Colina en aquellos casos con biopsias previas negativas.
Un campo creciente de nuevas indicaciones en investigación es el deterioro cognitivo por sospecha de enfermedad neurodegenerativa. En este sentido, Medicina Nuclear está valorando de la mano del servicio de Neurología los criterios para la inclusión de los pacientes de cara a la apertura inminente de una nueva línea de investigación.
Un desafío a lo intratable. El abordaje del glioblastoma multiforme, el tumor cerebral más frecuente, también es un objetivo del servicio. En colaboración con la Facultad de Medicina de Ciudad Real, se ha centrado en la intervención metabólica del tumor previa a la terapia con radio y quimio para mejorar su pronóstico. Agresivo y reacio al tratamiento, por la presencia de una alta celularidad, necrosis e hiperplasia microvascular -que conduce a una hipoxia crónica (deficiencia en el aporte de oxígeno a los tejidos)-, este tipo de cáncer dibuja en el horizonte de los afectados una supervivencia media de 50 semanas.
Medicina Nuclear también trabaja en la infección por una prótesis osteoarticular. No en vano, según recuerda Soriano, los nuevos implantes y el envejecimiento progresivo de la población han propiciado un incremento exponencial en el número de pacientes intervenidos. A este respecto, Medicina Nuclear y Traumatología han iniciado estudios con PET-TAC en una patología que comporta una gran morbilidad, pero también una elevada mortalidad.
Por último, con respecto a los trastornos de absorción de las vías biliares, el servicio está tratando de determinar con Digestivo en qué casos  la diarrea crónica se debe a ellos de cara a ayudar a los pacientes a recuperar un ritmo intestinal normal.