UDYCO desmonta la versión de casa rural de los traficantes

Pilar Muñoz
-
UDYCO desmonta la versión de casa rural de los traficantes - Foto: Tomás Fernández de Moya

El jefe del operativo apunta que los seis acusados pertenecen a una organización dedicada al tráfico de drogas radicada en Madrid y que estaban montando un laboratorio de cocaína en Alcázar

No estaban interesados en el turismo rural como negocio cuando alquilaron una apartada finca en el término de Alcázar a no ser que estuvieran dispuestos a desembolsar en una gran suma de dinero para acondicionar la casa ya que no tenía luz (solo un grupo electrógeno) ni agua (únicamente un pozo). Además el lugar no es muy atractivo, aparte de estar alejado de todo.
En cambio es un sitio «ideal» para un laboratorio de elaboración de clorhidrato de cocaína sin levantar sospechas. Así lo aseguró ayer el jefe de la UDYCO que dirigió la investigación en la causa que se sigue en la Audiencia Provincial contra cinco hombres y una mujer por tráfico de drogas en relación a un laboratorio que estarían montando en una finca agrícola de Alcázar (en junio de 2016). Cinco personas a las que acusan de pertenecer a una organización criminal radicada en Madrid.
Los abogados de los acusados han incidido en los interrogatorios en la situación de la finca, la falta de luz y agua, para desmontar la tesis del fiscal respecto a que se dedicaban al tráfico de drogas y estaban instalando un laboratorio para procesar y elaborar cocaína. Sin embargo, el jefe de la UDYCO, el instructor de la investigación, echó por tierra la versión de los encausados. Durante casi tres largas horas de interrogatorio, el agente de la Brigada Central de Estupefacientes del Cuerpo Nacional de Policía dijo que la vivienda «tenía un aspecto deplorable, llena de basuras y escombros. Eso no era para una casa rural», remarcó para, a renglón seguido, añadir que la organización criminal a la que presuntamente pertenecen los acusados  buscaron la finca a conciencia, en un lugar apartado para poder procesar y elaborar cocaína.
El laboratorio en proyecto estaba en un zulo que se descubrió al observar uno de los agentes un badén en el terreno. «Se empezó a excavar y ahí estaba el zulo, excelentemente colocado, en perfectas condiciones, con los productos químicos», precisó el agente.
Durante el registro estuvo presente el acusado Javier F. R., el único español encausado (los demás son colombianos), que fue quien arrendó la finca al resto de los procesados, según su versión en la que se desvincula por completo de la supuesta organización. Sin embargo, el instructor de la UDYCO contradijo esta afirmación y le implicó directamente en la trama. Javier F. R. «durante el registro en la finca dijo que no sabía nada y me preguntó si el zulo lo habían hecho con excavadora o con pico y pala. Me chocó que preguntara eso», declaró el jefe del operativo en relación a Javier F. R., a quien los agentes de la UDYCO le situaron en la finca en varias ocasiones. Él aduce que fue  porque se había roto el grupo electrógeno tras recalcar que era el arrendatario. Precisamente, fue objeto de varios seguimiento, como también los acusados Alexander G.C. y Edison Alexandre P. M., hijo de James Robert P. V., a quien consideran el cabecilla de la organización. Según el jefe del operativo y los otros siete agentes de la UCDYCO que subieron al estrado, el entramado se destapó a raíz de una investigación por otro asunto en Madrid, donde residían todos los acusados, salvo Javier F. R. que vive en Alcázar. «Vimos a un hombre junto a un coche con grandes garrafas de color blanco y azul típicas para productos químicos y precursores. Las averiguaciones respecto al titular del coche llevó hasta una mujer colombiana, relacionada con algunos acusados», indicó uno de los agentes, quien explicó que los seguimiento posteriores permitieron la incautación de siete kilos de cocaína tras un minucioso registro en el vehículo. Esta aprehensión se produjo en Madrid al regreso de un viaje a Barcelona.
 Los agentes indicaron que el 20 de junio de 2016 sorprendieron a  Alexander G.C. y a Edison B. con la droga. El primero conducía una furgoneta y llevaba algo más de un kilo de cocaína en una carpeta. La segunda incautación se produjo tras intervenir el coche que llevaba Edison B.A., en cuyo interior hallaron 6 kilos de cocaína.
En la capital también vieron a James Robert P.V. y a su hijo entrando en su vivienda, precisamente de donde salieron los coches. En la finca de Alcázar no hallaron drogas, pero sí  31 kilos de precursores y productos químicos.
 El jefe de la UDYCO que dirigió la investigación también explicó las condiciones de vida de los detenidos: no tenían un empleo y vivían en chalets y casas «excepcionales», algunas en la zona de Aravaca (Madrid), si bien es cierto que luego se mudaron a una vivienda en una zona más modesta. La acusada dijo que trabajaba limpiando escaleras, a lo que el agente respondió que le extrañaba mucho porque  tenían empleadas de hogar. El juicio continúa hoy.