Ocho semanas hacia la igualdad real

Hilario L. Muñoz
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Ocho semanas hacia la igualdad real - Foto: Pablo Lorente

Bernardo Carrasco es el primer padre en Ciudad Real que tiene derecho al permiso de paternidad de dos meses tras entrar en vigor la nueva norma este 1 de abril. Su objetivo, ayudar en una casa en que desde ayer son cuatro

Ocho semanas es la cifra que muchos padres de España tienen en mente desde primeros de marzo de este año. Ocho semanas son las que podrá disfrutar de permiso Bernardo Carrasco, junto a su mujer María Teresa de Gregorio, y sus hijas Martina, de cuatro años, y Sara, nacida este lunes, a las 8.23 horas. Ella es la razón por la que este padre podrá estar dos meses de descanso, dentro de un proyecto del Gobierno para ampliar de forma progresiva el tiempo de paternidad hasta lograr la equiparación de la mujer. En 2020, si se ratifica el real Decreto, todo padre tendrá doce semanas y en 2021, se elevará hasta las 16 semanas, el mismo que tienen actualmente las mujeres en España.
«No nos tocaba este lunes, cumplía el día 10 y casi se adelanta», comenta Carrasco. El sábado comenzaron las contracciones de su mujer y el domingo siguieron. Hay que tener en cuenta que nacer antes de la medianoche del 1 de abril era la diferencia entre estar cinco semanas de permiso u ocho. «Estaba con el miedo a que fuera por unas horas, si es por un día, pues mira, he tenido mala suerte, pero por horas....», explica este trabajador de una empresa del ámbito de la mecánica y la soldadura.
«Es una baja a la que debería irse acostumbrando todo el mundo», recordó Carrasco, quien considera que debe verse con normalidad y que «sea igual que la de la mujer en el futuro». Hay que entender que el cambio de normativa conlleva la posibilidad de disfrutar los permisos de una forma distinta, a como venía ocurriendo. Las dos primeras son obligatorias tras el nacimiento y de manera conjunta con la madre pero las otras seis se pueden tomar de forma alterna. En el caso de esta familia han optado porque sean las ocho semanas «todas seguidas», ya que no tienen familiares cerca de su vivienda y estas semanas vienen bien para ayudar sobre todo en el cuidado de la otra pequeña. «A la primera hay que llevarla al colegio» y que Bernardo esté en casa permite pasar más tiempo con la pequeña. «Implica mucha ayuda», indica la madre.
De hecho, con esta familia se pueden ver las diferencias que ha habido en la paternidad en solo cuatro años. Con su primera hija, él tuvo un permiso de 15 días, de los que la primera semana la pasó en el hospital y la segunda en casa, sin tiempo para adaptarse a la nueva vida. «Con esta voy a tener ocho semanas, más para disfrutarla, para ayudar... Implica dejar a una madre sola con dos hijas, una que tiene que ir al colegio, sin tener alguien que la pueda llevar».