La sequía obliga a adelantar la prohibición de quemas

M.Lillo
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La sequía obliga a adelantar la prohibición de quemas - Foto: Pablo Lorente

La Delegación de Agricultura activó el fin de semana una de las bases de medios aéreos y amplió a tres el número de autobombas que están listas para actuar

Las condiciones meteorológicas que se están registrando, marcadas por la ausencia de precipitaciones y por las altas temperaturas, han obligado a la Junta de Comunidades a adelantar la prohibición de la realización de quemas en el monte de la provincia debido al riesgo de que se produzcan incendios. De este modo, la directora provincial de Agricultura, Prado Amores, se refirió a las directrices remitidas por la Dirección General de la Administración regional para prohibir estas quemas teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas y que las probabilidades de que se produzcan precipitaciones «son escasas» .
«En todo el monte y en todas las áreas forestales, hasta nuevo aviso, está prohibido hacer fuego, sobre todo hacer nuevas autorizaciones, mientras que las que ya se hicieron estamos intentando que no continúen las quemas», detalló a este diario el jefe de Política Forestal de la Delegación de Agricultura, Carlos Blázquez, quien agregó que también hay «una franja de 400 metros alrededor de las áreas forestales en las que recomendamos que, aunque se podría hacer fuego, que intenten no hacerlo de momento», dijo al tiempo que hizo un llamamiento a la concienciación de quienes realicen labores agrícolas en relación con la conservación del medio natural.
La prohibición ahora de las quemas en el monte supone un adelanto sustancial de la fecha en la que tradicionalmente se suelen establecer las restricciones. «El índice de peligrosidad potencial ahora mismo que tenemos ya es alto, que es lo que suele ocurrir en el mes de junio, pero no ahora», apuntó Blázquez en relación a los tres meses de anticipo con los que trabajan ya en la Delegación de Agricultura y, si bien comentó que en alguna ocasión se han adelantado las limitaciones, dijo no recordar que alguna de ellas sucediera ya en el mes de marzo. En concreto, la campaña contra incendios suele estar vigente en la región desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre.  
Para calcular el mencionado índice de peligrosidad potencial se tienen en cuenta factores como la ausencia de precipitaciones, las temperaturas o el estado vegetativo. Eso ha hecho que se enciendan las ‘alarmas’. «Eso es lo que nos da la situación de mayor o menor riesgo y en base a esto el fin de semana pasado activamos en la provincia una de las tres bases de medios aéreos que tenemos en la provincia, que es la de Villahermosa, por lo que tenemos un helicóptero en disposición de actuar en incendios junto a la brigada forestal helitransportada que también está disponible», detalló el responsable provincial de Política Forestal.
Del mismo modo, la delegación provincial ha ampliado el número de autobombas (camiones de bomberos de incendios) que están actualmente disponibles, que se sitúa en tres, cuando hasta la fecha sólo había una activa, del mismo modo que están preparadas para actuar tres patrullas móviles repartidas por la provincia por si fuera necesaria su intervención. No obstante, Blázquez matizó que se trata de «una situación coyuntural y depende de cómo vaya evolucionando ese índice de peligrosidad, a nivel regional se irán adoptando las medidas que se consideren oportunas».
tareas de prevención. Desde la Delegación provincial de Agricultura no sólo tienen preparado un operativo más amplio que el habitual para estas fechas en el caso de que hubiera que hacer frente a incidencias, sino que también destacaron la importante labor de prevención que se realiza a lo largo de todo el año. De este modo, el jefe de Política Forestal comentó que hay «cerca de 500 personas en la provincia que están contratadas todo el año y las que no están en la extinción, están trabajando en la prevención», de lo que se ocupa en los meses de otoño e invierno y primavera un volumen importante de efectivos. De este modo, comentó que los tratamientos preventivos pueden llegar a unas 1.800 hectáreas anualmente, de manera que prestan atención al borde de los caminos, a la realización de cortafuegos o a otras actuaciones que están encaminadas a prevenir  los siniestros forestales o a minimizar su impacto en el caso de que se produzcan.
Además, Blázquez llamó la atención sobre la importancia de que exista ya concienciación sobre la situación que presenta el campo y que, no obstante, podría cambiar si se registran precipitaciones.