El mítico Phantom se adueña del Prado

Pilar Muñoz
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El mítico Phantom se adueña del Prado - Foto: Tomás Fernández de Moya

El Ejército del Aire trae a Ciudad Real dos legendarios aviones para potenciar la exposición estática que acoge el Museo López Villaseñor hasta hoy domingo

El legendario Phantom  y un Texan T-6 se han adueñado de los jardines del Prado de Ciudad Real. Pequeños y mayores quedan atrapados por el influjo de estos dos aviones que se pueden ver desde ayer en el paseo del pórtico de la Catedral de las Órdenes Militares.
La exhibición de estas aeronaves «potencia» la exposición estática del  Ejército del Aire que acoge el Museo López Villaseñor hasta hoy domingo. La muestra bajo el epígrafe Volar, historia de una aventura ha concitado el interés de un buen número de ciudadrealeños que han pasado estos días por el citado museo y ayer por el paseo del Prado donde ‘tomaron tierra’ un mítico Phantom RF-4C, que se incorporó  a la flota del Ejército del Aire en los setenta. «Ha volado hasta 2002», indica a La Tribuna el coronel Ayuso, director del Museo de Aeronáutica Astronáutica en la base aérea de Cuatro Vientos de Madrid. Tras remarcar que el objetivo es dar a conocer el Ejército del Aire, el coronel Ayuso explicó que el Phantom RF-4C vino en el año 70 y estuvo en vuelo hasta el  año 2002 formando la columna vertebral de la Aviación de Combate y de defensa del Ejército del Aire.
Es un avión «enorme» y por ello sólo se exhibe  la  sección delantera porque «no cabría en el Prado», señaló el coronel mientras un adolescente se subía a la cabina y otros aguardaban a poder hacerlo. Las personas que  acudieron a la inauguración o se  toparon con los aviones al pasar por el lugar no pudieron sustraerse a la atracción de estas aeronaves y todos acabaron fotografiándose delante del Phantom y en la cabina los más jóvenes tras subir por la escalerilla.
Mach 2. El Phantom que exhibe en el Prado tiene capacidad de ataque y defensa, pero básicamente es una avión de reconocimiento. En el morro se pueden ven los cristales donde iban las cámaras de la época. Los primeros llegaron en el 70 y «venían ya con experiencia», había volado en la guerra de Vietnam. Estos aparatos poco tienen que ver con los actuales, que tienen un diseño más avanzado y un eco radar que les hace casi invisibles al radar. En cuanto a la velocidad, el Phantom que se exhibe en el Prado era capaz de superar el Mach 2 (2.450 Km/h), dos veces la velocidad del sonido. Ahora no es tan importante para el combate que sea tan sumamente rápido, si no saber responder al lanzamiento de un misil. «Lo primero es la detección de la agresión y luego la capacidad para evitarla».
En cuanto al Texan T-6 que se exhibe, el coronel explicó que llegó a España con ayuda norteamericana en el 54 para enseñanza principalmente de los pilotos, pero hubo una versión con ajustes en las alas para soporte de cohetes y bombas que participó en dos conflictos armados españoles, en Sidi Ifni  y en el desalojo del Sahara.
 

El mítico Phantom se adueña del Prado Tomás Fernández de Moya
El mítico Phantom se adueña del Prado - Foto: Tomás Fernández de Moya