"La violó. No se puede pedir heroísmos por no gritar"

Pilar Muñoz
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La fiscal y el letrado de la acusación particular mantienen la petición de ocho años de cárcel por violación y la defensa sostiene que el procesado es inocente y pide la libre absolución

"La violó. No se puede pedir heroísmos por no gritar" - Foto: Tomás Fernández de Moya

Las acusaciones creen probado que Wilson Stalin V. V., ecuatoriano de 42 años, violó a una mujer de 33 en el cuarto de baño de un bar de la calle de la Mata sobre las once de la mañana del 3 de agosto de 2018 valiéndose de la fuerza, de su 1,87 metros de altura y 117 kilos. El acusado, portero de una conocida discoteca de la capital, es una persona que puede llegar a intimidar por su aspecto físico, ha señalado la fiscal del caso Mariluz Campo Miranda, quien ha subrayado ante el Tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Ciudad Real que «la víctima quedó paralizada, bloqueada, por la situación en la que estaba», en el aseo de un bar de 1,56 por 1,58 metros cuadrados, «casi sin espacio para resistirse y temor de que le podía pasar algo peor. Pensó en sus hijos (tiene tres) y quiso que pasase cuanto antes. Fue sometida, no prestó su consentimiento y no podemos pedirle heroicidades, que se pusiera a gritar», ha remarcado la fiscal tras hacer alusión a la sentencia contra ‘la Manada’ dictada por el Tribunal Supremo el pasado mes de julio.
La fiscal considera que la pena de ocho años de cárcel que pide para el procesado por un presunto delito de agresión sexual se ajusta a los hechos y también entiende que la víctima debe ser indemnizada por el daño moral sufrido en la cantidad de 12.000 euros.
El letrado Jesús Corella, que ejerce la acusación particular en nombre de la denunciante, se ha adherido al alegato acusatorio de la fiscal al considerar igualmente probado que el encausado violó a su cliente, a la que aconsejó declarar ante el Tribunal, a escasos metros del acusado, sin ocultarse tras un biombo después de decirle que tenía que enfrentarse a los hechos para poder superarlos, por mucho miedo que tenga.
Según Corella, Wilson Stalin V. V. se ha presentado ante el Tribunal de una forma «amable», pero «es reo del delito de violación», ha sostenido el abogado tras reiterar que «actuó con prevalimiento». La violencia, ha añadido, no sólo se expresa con acometimientos, rasgando la ropa y haciendo moratones, también se produce sin llegar a ello, «sólo las proporciones del acusado (1,87 y 117 kilos) intimidan, aún más en un espacio pequeño, donde fue sorprendida y sometida», ha remachado el letrado que no ha pasado por alto los antecedentes del encausado. «Ha sido condenado por amenazas en el ámbito familiar». En declaraciones a los medios, tampoco ha obviado el informe de los forenses. Jesús Martín-Tabernero, que exploró a la víctima en el hospital tras la denuncia, ha declarado que la mujer «se vio desbordada por la situación, por la supremacía del acusado y no supo reaccionar», algo que según el veterano forense se puede  entender. El procesado ha negado los cargos y ha aseverado que la relación fue consentida.  
La mujer, cocinera en un bar de la capital, ha mantenido la acusación y ha tratado de justificar por qué se marchó del bar sin decir nada y por qué tardó 16 horas en denunciar los hechos. El juicio ha quedado visto para sentencia tras los informes finales. Las acusaciones mantienen la petición de ocho años de cárcel y la defensa pide la absolución con todos los pronunciamientos favorables.

 

 

La defensa sostiene que hay una relación subyacente en torno a la cocaína

El abogado del encausado se acoge a que no hay signos de violencia ni el cuerpo de ella ni en el de él y sí elementos que apuntan a «cosas turbias»
El letrado Juan Manuel Lumbreras, que defiende a Wilson Stalin V. V., ha sostenido que es inocente y ha solicitado la absolución con todos los pronunciamientos favorables. El letrado ha aseverado que no se puede mandar a una persona ocho años a la cárcel basándose en la sentencia de ‘la Manada’ y, a renglón seguido, ha referido las diferencias entre un caso y otro. En el primero la víctima, de  18 años, está acorralada sin nadie para socorrerla; mientras que en el caso enjuiciado hoy la mujer «tenía a mucha gente cerca, a un amigo, al dueño del bar, a la persona que estaba en la cocina y a otros clientes. Pudo pedir socorro, denunciar tras el hecho, pero se marchó del local sin decir nada», recalcó el letrado. Y para sembrar aún más la duda ha subrayado que tardó más de 16 horas en denunciar.
Según la tesis de la defensa, la mujer acudió a un bar de la calle de la Mata donde un amigo le presentó al acusado, tomaron unas consumiciones, hubo un flirteo y cuando ella «fue al cuarto de baño a consumir cocaína, él entró detrás, le dijo que no tomaba y mantuvieron relaciones sexuales)». El letrado está convencido de que hay una relación subyacente que les obliga a mentir (a la denunciante y al amigo que ayer testificó). «Ella tenía una relación con Rubén B.D.P., con quien la noche anterior había esnifado cocaína, pero luego no han aclarado esa relación. Ella ha declarado que Rubén le dijo que denunciara a Wilson, y él lo ha negado, no recordaba casi nada; no vio nada y ha defendido al acusado. La defensa dice que «no se sabe el móvil, pero hay elementos que apuntan a cosas turbias» tras poner el acento en que no hay signos de violencia ni el cuerpo de ella ni en el de él, ni el baño del bar. «No hay nada».