Piezas singulares

Cándido de la Cruz
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Dentro de la extraordinaria riqueza de las colecciones del Museo Provincial sobresalen algunas obras excepcionales

Piezas singulares - Foto: Rueda Villaverde

El Museo Provincial de Ciudad Real-Convento de la Merced alberga unos fondos imposibles de cuantificar tanto en su número como en su calidad. Las Higueruelas en paleontología; La Encantada y La Motilla del Azuer en la Edad de Bronce; Alarcos y Oreto-Zuqueca en el mundo ibérico; Sisapo como yacimiento romano; la arqueología medieval a través de Alarcos y Calatrava la Vieja... La institución provincial cuenta con colecciones excepcionales, y entre ellas piezas singulares.
El director del Museo Provincial, José Ignacio de la Torre, pone el acento en «el contexto,  en explicar sociedades, personas, la vida cotidiana... cualquier pieza bien excavada y bien conocida puede contar una historia». Pero más allá de las colecciones y su correcta disposición se queda, «como único», con el Anancus Arvernensis, «por el espacio expositivo que ocupa, por el impacto que provoca». El mastodonte, descubierto en 1935 en el yacimiento de Las Higueruelas de Alcolea de Calatrava, es un referente paleaontológico de primer orden.
Siguiendo en el tiempo también destaca el anillo de Alcubillas, un sello de oro del siglo VI a.C, o las diferentes estelas de la Edad de Bronce. Entre ellas, una reutilización «en  un enterramiento romano posterior mil años después de su primer uso y en el que puede leerse ‘que la tierra te salve’».

Piezas singulares
Piezas singulares - Foto: Rueda Villaverde
Para De la Torre, también es importante la esfinge ibérica, una escultura situada en su origen en la parte superior de un túmulo escalonado, es una «pieza fundamental porque se conocen muy pocos ejemplos». Del mundo romano también se puede destacar el vidrio como «un objeto de lujo. Hay muchos fragmentos pero es complicado encontrar piezas completas».
Sobresale la tinaja almohade que actualmente se exhibe en aTempora en Talavera y que viajará en breve a Burgos: «Es una de los mejores jarrones que existen; los hay en la Alhambra, pero son dos siglos posteriores. Es una de las más antiguas que se conoce con esa tipología». Por su rareza, también emerge el posible taller falso de acuñación de moneda del siglo XIV en Alarcos, con «cientos de fragmentos y también de calderas que se quedaron a medio recortar». Sin duda, piezas que brillan por sí solas.