Pioneras en la normalización

Manuel Espadas
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Helena Pérez, Alba Rubí y Noelia González son tres jóvenes que se abren camino en un mundo tan masculinizado como el fútbol

Alba Rubí, Helena Pérez y Noelia González (de izquierda a derecha). - Foto: Rueda Villaverde

Helena Pérez (19 años), Alba Rubí (19) y Noelia González (20) son tres jóvenes que se pueden considerar pioneras en el largo camino hacia la normalización de géneros en el mundo del deporte, y más en concreto en una disciplina tan masculinizada como es el fútbol. Helena es árbitra en Córdoba, donde cursa sus estudios de Turismo; Alba es la única monitora de la Escuela de Fútbol Base de Ciudad Real, además de jugadora del CD Miguelturreño Féminas, conjunto de la Liga Regional Femenina; y Noelia, tras dejar el fútbol en activo por unos problemas físicos, se ha estrenado esta temporada como delegada del CD Manchego Femenino, también en esta misma categoría. Tres amigas a las que les une su pasión por el fútbol, un ‘mundo’ con mayoría de hombres pero en el que no se sienten como ‘bichos raros’ sino todo lo contrario. Están cómodas, felices y muy orgullosas de formar parte de él.
Aunque aseguran que nadie las trata de un modo diferente por el simple hecho de ser mujeres (salvo algún caso aislado y anecdótico), las tres reivindican la importancia de recordar, con actividades como las programadas durante toda esta ‘semana de la mujer’, que en la lucha por la igualdad de oportunidades entre ellos y ellas hay mucho conseguido pero todavía mucho por conseguir. «Ojalá llegue el año en el que no tengamos que celebrar un día internacional de la mujer», dice Noelia, en el mismo tono que apunta Helena, a la que da «rabia que tengamos que hablar de la igualdad entre el hombre y la mujer; la igualdad total todavía no existe». «Falta aún mucho por hacer, porque esto es un camino muy largo», añade Alba.
Curiosamente, las tres coinciden en que las mayores diferencias de trato por género las encuentran en casa, en sus propias familias, «pero no por machismo, sino por costumbre o tradición», aclara la delegada del Manchego, poniendo como ejemplo las tareas de la casa. Al contrario, en sus entornos de amigos, compañeros de estudios o de deporte, esa situación no existe, con un trato indistinto de chico a chica y de chica a chico. Quizás por la generación a la que pertenecen, crecida bajo una educación en valores muy diferente a las del siglo pasado, salvo «algunas relaciones tóxicas» que enseguida son detectadas entre ellos, apuntan.
fútbol. Al contrario de lo que se pudiera pensar, ninguna de ellas tiene quejas del comportamiento que están teniendo con ellas el resto de estamentos del mundo del fútbol. Ni la árbitra, ni la delegada ni la jugadora-entrenadora tienen situaciones desagradables que confesar. Helena Pérez, que dirige partidos de categoría juvenil en Andalucía desde hace dos temporadas. «Para ser árbitro mujer, no he escuchado demasiadas cosas. Al contrario, en un partido una mujer me dijo que ojalá y estuviéramos más chicas en el mundo del arbitraje», recuerda. Alba Rubí también se deshace en elogios hacia sus compañeros de juego, con los que compartía terreno de juego en edades más tempranas: «Me trataban como uno más, e incluso me apoyaban más». Tampoco tiene pegas Noelia González, aunque reconoce que le gustaría «no ser la única» mujer en las reuniones técnicas. Por lo demás, normalidad total.
Recién estrenadas sus mayorías de edad, Noelia, Helena y Alba van a tener la oportunidad el 26 de mayo de votar en unas elecciones generales, pero aún no tienen muy claro si se acercarán a las urnas, y en ese caso, qué papeleta introducir. Cuando se les pregunta sobre el tema sonríen, bajan la cara, resoplan… Aunque con discreción, no pueden ocultar cierta falta de interés sobre lo que prometen unas y otras opciones políticas. Lo que sí tienen claro las tres es que en la lucha contra los malos tratos «no se pueden dar pasos atrás», enfatiza Helena. Sí están dispuestas a apoyar con su presencia en movilizaciones a favor de la igualdad de trato y oportunidades entre hombre y mujer.