Creen probado que el masajista abusó de una cliente

Pilar Muñoz
-
Las acusaciones creen probado que el masajista procesado abu - Foto: Tomás Fernández de Moya

El acusado lo niega y culpa a la víctima tras declarar que cómo se estaba separando y le gustaba mucho figurar queria lavar su imagen «haciéndose la víctima con una gran mentira»

Las acusaciones consideran que ha quedado acreditado que el acusado abusó de forma «lasciva» de una mujer cuando acudió a su establecimiento para recibir un masaje terapéutico por una fascitis plantar y molestias en una ingle. Por ello, han mantenido la petición de seis años de condena, medidas de alejamiento y una indemnización de unos 15.000 euros.
El abogado de la defensa, Francisco Delgado Merlo,  ha pedido la absolución al considerar «insuficiente» la prueba practicada en el plenario celebrado ayer en la Audiencia Provincial y, por tanto, entiende que sembrada la duda hay que aplicar el principio In dubio pro reo (en caso de duda a favor del reo).
Sin embargo, las acusaciones aseveran que el relato de la víctima es «coherente y mantenido en el tiempo», además de ser corroborado por los testigos (dos ellas afirmaron que también sufrieron abusos similares) , una psicóloga, una trabajadora social y una fisioterapeuta que aseguró que para tratar una dolencia en el músculo psoas de ningún modo hay que introducir los dedos en la vagina. «Es imposible acceder a este músculo por la vagina».
El acusado José M. P., vecino de Valdepeñas donde regentó junto a su entonces mujer el establecimiento de masaje terapéutico y estética, niega los hechos que se le imputan e hizo uso del derecho a decir la última palabra en el juicio, pero no estuvo acertado. Tras señalar que era una apreciación suya, cargó contra la víctima que, según su apreciación, pudo obrar (denunciarle el 14 de julio de 2016 por abuso) por «venganza» o algo similar. Dijo que es una mujer que le gustaba figurar, que tuvo mucha presencia en la AMPA, y su separación matrimonial le había afectado. Le preocupaba «pasar de buena a mala», quería lavar su imagen, volver a ser reconocida «haciéndose pasar por una víctima con una gran mentira. Se lava la imagen, publicita el bar que quería abrir con su nueva pareja y de paso saca un beneficio económico», concluyó.
El Tribunal de la Sección Primera, encabezado por la presidenta de la Audiencia Provincial, María Jesús Alarcón, siguió con atención las palabras del procesado.
Prueba de cargo. Para la fiscal Rocío Bernal, ha quedado acreditado que José M. P. es autor de un delito de abuso sexual agravado por el testimonio de la víctima, una prueba esencial, de cargo. Además, entiende que se ha demostrado que no hay motivos espurios ni enemistad. La víctima acudió a «un escenario de confianza» ante una dolencia. Una vez allí, el acusado le dijo que se desnudara, le dio un tanga de papel y una toalla. Después empezó con los masajes en el pie por fascitis plantar y fue subiendo hasta llegar al muslo, la ingle, tocar el pubis e introducir un dedo y luego otro en la vagina. La mujer le dijo qué haces, salió corriendo y llamó a un amigo, hoy su pareja sentimental, que fue a pedir explicación al masajista se encogió de hombros sin que éste negara los hechos. «Me dijo que la apreciaba mucho y que no había intención».

La letrada Concha Marín, que ha ejercido la acusación particular, dijo en su informe que de la actitud del encausado, su declaración, sus contradicciones se desprende la verdad, que abusó sexualmente de la víctima.