La intrascendencia de Bale

Roberto Morales (Efe)
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El galés, cuyo puesto en el Real Madrid está totalmente en entredicho por sus últimas actuaciones y su falta de implicación con el equipo, cuajó contra el Getafe un partido discreto y cuando fue cambiado no saludó a nadie

La intrascendencia de Bale - Foto: JuanJo Martín

Gareth Bale volvió a dejar escapar una oportunidad de reivindicarse con el Real Madrid en Getafe. En su segunda titularidad con Zidane extendió una racha sin gol que se acerca al mes y medio. Su actitud en el campo, con miedo en balones divididos y apareciendo solo al espacio, le instala en la intrascendencia.
La temporada en la que Bale debía ejercer el liderazgo de Cristiano Ronaldo, se acerca a su fin sin que el galés dé un paso al frente sobre el césped. Tampoco lo hizo nunca en el vestuario, introvertido y con dificultades durante muchos años con el idioma. Su comportamiento es lo que refleja el terreno de juego. Cuando le ponen a jugar, Gareth disputa su partido.
En el Coliseum Alfonso Pérez regresaba a la titularidad tras sumar apenas 30 minutos en los dos últimos compromisos madridistas. Lejos de entender la oportunidad de Zidane como un momento para brillar, se instaló en la banda izquierda, no tuvo continuidad en su participación en el juego colectivo y solo entró en escena cuando algún compañero vio sus carreras al espacio.
Desde la llegada de Zidane no se ha hecho más que confirmar que su relación con Bale está rota desde la final de la Liga de Campeones de Kiev. El técnico ya no confía en un jugador con rol de estrella pero un rendimiento irregular, condicionado además por las lesiones y sus sóleos de cristal.
Le dio de inicio sus dos primeros partidos a su regreso, ante Celta y Huesca, y desde entonces el galés regresó al rol de suplente que ya sufrió a finales del curso pasado y que provocó que pidiese una salida en voz alta del Real Madrid tras ganar la Liga de Campeones frente al Liverpool, con una gran actuación personal que le hizo ser nombrado jugador del partido tras salir desde el banquillo.
El escenario ahora es diferente. Bale sabe que no entra en los planes de Zidane de la próxima temporada y ha comunicado al club que no desea marcharse como parte de una estrategia marcada desde los despachos por sus representantes. Desde las altas esferas del club tienen claro que no van a regalar, por un precio bajo en un traspaso, ni a ceder al galés.
El club blanco no tiene intención de escuchar nada que no supere la barrera de los 100 millones de euros, con lo que recuperaría el traspaso que realizó con un jugador que ha amortizado a base de Copas de Europa.
Le quedan dos partidos ante el Bernabéu, ante Villarreal y Real Betis, el que se perfila de un ciclo de un futbolista que debía ser el heredero natural de Cristiano Ronaldo pero que no cumplió con las altas expectativas.