Un campo maldito

C. de la Cruz
-
Los jugadores locales celebran al fondo el primer gol del partido. - Foto: Tomás Fernández de Moya

El Villarrubia prosigue con su maleficio en casa del Manchego (2-0), donde nunca ha logrado ganar en Liga

Ciudad Real no es buena plaza para el Villarrubia. Desde que ambos equipos cruzaran su camino en Tercera División en la temporada 2012-2013 el Manchego no ha perdido nunca en su feudo ante la escuadra blanquiazul, cediendo sólo dos empates en los siete compromisos ligueros disputados desde entonces. Esta tarde, una nueva muestra de que el Manchego tiene en su terreno de juego un talismán, una plaza maldita para los villarrubieros ya sea en la Ciudad Deportiva Sur o en el Polideportivo Juan Carlos I, campo este último en el que se disputó el encuentro y que por cierto encontró el césped en mejores condiciones que en el partido anterior, aunque aún presentaba un aspecto mejorable. 
Una vez más el Villarrubia se presentaba como favorito. Cómodamente instalado en la segunda plaza, sus números como visitante y su racha de resultados no dejaban lugar a dudas de qué equipo acudía al partido como máximo aspirante al triunfo.
Pero el Manchego apeló una vez más a su orgullo a pesar de que su situación en la tabla, lejos del play off, podría invitarle a caer en la relajación. Crecido ante equipos de la zona noble, como ya lo hizo la semana anterior en Toledo, las buenas intenciones se hicieron notar desde el principio, aunque el gol llegó en una jugada desgraciada para el Villarrubia. La mala fortuna se personalizaba en la figura de Rui, que desvió hacia  su portería un pase interior de Rares. Corría el minuto 6 y el partido se ponía de cara para los mancheguistas. 
Los visitantes entonces comenzaron entonces a explotar las carencias de su rival y encontraron en el carril derecho del Manchego la vía más rápida para llegar a la meta de Sergio. Biho, sobrepasado en sus funciones como lateral derecho, lo pasaba mal ante Dieguito y Barbero, lo que obligó a José Arturo a multiplicarse atrás. Pero para el cuadro de Sergio Inclán defender bien es una cuestión de orgullo; no en vano es el segundo equipo que menos tantos recibe. 
La lesión de Rubén Gómez, que cojeaba claramente desde el ecuador, permitió recomponer al Manchego, con Miguel pasando al costado derecho y Biho a posiciones más adelantadas.
Aun así, el carril izquierdo del Villarrubia fue el canal por el que llegó el peligro del equipo visitante, que a pesar de sus cuatro puñales en la parcela ofensiva se marchó al descanso sin abrir el marcador. Sin huecos, el camino a portería parecía cerrado. 
La segunda parte comenzó con tensión, con un choque entre Jesute y Rui y una fea acción de Fernando que elevó las pulsaciones. Cada acción se miraba con lupa y el colegiado, demasiado diligente, comenzó a abusar de las cartulinas. De hecho castigó hasta las más mínimas pérdidas de tiempo, aunque al final no tuvo consecuencia en forma de expulsiones.
Mientras tanto, las ocasiones no llegaban con claridad. Un disparo de Antonio a las manos de Manolo y las internadas por la izquierda del Villarrubia, además de un cabezazo demasiado cruzado de Arroyo a la salida de un córner, eran insuficientes para mover el marcador. 
la sentencia. Espoleado por el resultado los de Javi Sánchez encerraron a los locales en su campo, un escenario donde el equipo mancheguista se siente especialmente cómodo jugando a la contra. Y así fue precisamente cómo llegó el 2-0, con una gran definición de Maikel tras un pase excelso de Rafa García. El mediocentro dibujó una diagonal precisa desde su campo y el delantero tuvo la sangre fría de recortar la llegada de Rui y poner el balón en la escuadra de la meta visitante. Incluso el castigo pudo ser mayor de no haber tocado lo justo Rui para despejar un disparo de Biho.
Al final, un campo nada propicio para el Villarrubia y tres puntos para un manchego que sigue creciendo.