Los jóvenes copan el aumento de citas para dejar de fumar

Hilario L. Muñoz
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Los jóvenes copan el aumento de citas para dejar de fumar - Foto: Luis López Araico

La unidad de Deshabituación Tabáquica aumenta en un 17% las personas nuevas en consulta, la mayoría con menos de 60

El año 2018 marca dos hitos en el mundo del tabaco de la provincia de Ciudad Real. Por una parte, las cifras de venta en los estancos mantienen su descenso y ya se venden menos de la mitad de cigarrillos que se expedían hace una década. Por otra, la Unidad de Tabaquismo del Hospital General Universitario de Ciudad Real sigue su incremento y supera los 250 pacientes durante el pasado año. Las dos estadísticas unidas marcan una situación a la baja en el consumo de tabaco en la provincia y que se pone de manifiesto con los datos de la unidad y los perfiles de quienes atienden porque detrás de ese incremento se encuentra un cambio en el modo de entender el tabaco, según se desprende del perfil del paciente que trata la neumóloga Patricia Mata, encargada de la Unidad de Deshabituación Tabáquica del hospital.
«En 2017 vimos a 228 pacientes, de ellos 101 fueron mujeres y 127 hombres» y «en 2018 han sido 267 pacientes, 64 mujeres y 203 hombres», explicó la doctora Mata sobre los nuevos pacientes que pidieron ayudan para dejar de fumar. Se trata de un incremento superior al 17 por ciento y una muestra del interés por estos apoyos para abandonar el tabaco.
Detrás de este incremento se encuentra la juventud de los nuevos pacientes que acuden a las consultas. «La edad media hasta ahora eran personas de 60 años y ahora vemos muchas personas de 40 o 50, e, incluso gente más joven». Se trata de un porcentaje amplio, con consultas enteras de nuevos pacientes, los que se ven los miércoles en la unidad, en que todos son nuevos. De hecho, actualmente, el 80 por ciento de los pacientes está por debajo de los 60 años, apuntó la neumóloga.
Esta situación implica un cambio en el modo del abordaje de la consulta. «La ventaja que tenemos es que el paciente viene motivado, quiere dejar de fumar y es más fácil que intentarlo con una persona que fuma pero no se lo ha planteado», apuntó la doctora. En este punto hay que tener en cuenta que muchos de los pacientes que llegan a la unidad acceden a ella tras tener alguna enfermedad grave, lo que dificulta que una persona termine con los humos.
«Cada uno tiene su motivo», apuntó la doctora, quien advirtió que sí existe un tipo de persona que quiere dejar de fumar por un aspecto social. Igual que antes el no fumador quedaba aislado en un local ahora ocurre al contrario, apuntó la doctora. «La mayoría de las personas dejan el tabaco por la restricción, fuma menos gente, y si antes estaba de moda fumar y en todas las reuniones se fumaba, ahora el que fuma se tiene que aislar del grupo», advirtió la doctora.
Además se encuentran siempre las campañas para dejar el tabaco que ha provocado que haya menos fumadores el país, más concienciación y menos inicios. 95.175 personas fuman en la provincia, según los datos del observatorio de la AECC referidos a 2017, son 14.000 menos de las que había hace una década.
Hay que tener en cuenta que este tipo de fumador «viene en fase de preparación», lo que facilita el trabajo en la consulta. En ella, lo normal es comenzar por elegir una fecha en la que dejar de fumar, acompañarla con fármacos y esperar un año, que es el tiempo marcado en el que un fumador abandona el hábito. «Es un año, desde la deshabituación, desde que está abstinente», por lo que si al principio se opta por echar un cigarrillo o hay una recaída se debe volver a empezar.
En 2018 se advirtió de una incorporación de la mujer a todos los ámbitos del tabaco. Algo que este año denuncia tanto la Asociación Española contra el Cáncer, quien advirtió del incremento del cáncer de pulmón en las mujeres, como en el propio hospital donde ya se ha empezado a atender a mujer afectadas de EPOC, una enfermedad asociada al humo del tabaco. Se trata de mujeres que se incorporaron al mundo del tabaco en los 70 y que a sus 60 años debutan en unas enfermedades, hasta ahora, mayoritariamente masculinas, por lo que su presencia se nota también en los datos.