La incertidumbre frena la resurrección del ladrillo

Manuela Lillo
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La construcción de viviendas nuevas se desaceleró en la provincia durante 2019 con apenas 715 viviendas visadas, frente a las 759 contabilizadas durante 2018

La incertidumbre frena la resurrección del ladrillo

La incertidumbre política que marcó todo el ejercicio 2019, con la convocatoria de dos elecciones nacionales y unas autonómicas y locales, y que sembró a su vez de dudas la economía española tuvo un efecto negativo en la construcción de la provincia. Los datos del visado de vivienda nueva, un trámite necesario que establece la normativa para desarrollar estos proyectos, han registrado «un frenazo» en el último ejercicio, con menos viviendas visadas que en el ejercicio 2018.
En concreto, el año pasado se cerró con el visado de 715 viviendas, frente a las 759 del ejercicio anterior, lo que supone un 5,79 por ciento de descenso, según los datos facilitados a La Tribuna por el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real. De este modo, se vuelve a la senda a la baja que se registró durante la crisis económica, durante la cual el sector de la construcción sufrió de manera especial los efectos de la parálisis económica y la sangría en cuanto al número de parados.
«Creo que es una situación coyuntural y después de la estabilidad institucional se puede volver a crecer, pero siempre lentamente», afirmó el presidente de este órgano, Teodoro Sánchez-Migallón, quien agregó que también «la situación económica general ha enfriado a inversores, a los que hay en grandes ciudades, y que ha contagiado a su vez al pequeño inversor, a las familias con ahorros», que han caído en «la incertidumbre» y, por tanto, no se han lanzado a la construcción de nuevas viviendas.
En este sentido, Sánchez-Migallón quiso desvincular lo que sucede en las grandes ciudades españolas, donde el ritmo de recuperación de la construcción es mayor, con lo que sucede en las provincias del interior de España. «Aunque los analistas prevean un año muy desacelerado, yo creo que sólo evalúan las zonas ‘prime’: Madrid, Barcelona y la costa, mientras que la región y la provincia circulan a otra velocidad y espero que seamos capaces de atraer empresas estables, asentando y mejorando nuestras infraestructuras, ciudades y medio ambiente, a la vez que un mercado laboral más dinámico y preparado», agregó el responsable del Colegio de Arquitectos de Ciudad Real.
en el conjunto de la región. Ciudad Real no ha sido una isla en este descenso del visado de vivienda nueva. El conjunto de la región también ha visto caer su cifra. «En las demás provincias de la región se percibe más aguda la ralentización del visado de obra nueva, sobre todo en Cuenca», expuso Sánchez-Migallón en el marco de esta radiografía del sector.
Además de la construcción de vivienda nueva hay que tener en cuenta también el mercado de la reforma. Quienes apuestan por la compra de un inmueble más antiguo y acometen actuaciones de mejora. En total, durante el año 2019 se visaron por el Colegio 157 visados de reforma. Para Sánchez-Migallón se trata de un mercado que tiene su peso en el conjunto de España, pero que todavía está lejos del que tiene en otros países de Europa, si bien «va creciendo por la política de subvenciones y acciones encaminadas a que no se abandonen los casos urbanos».
De hecho, señaló la necesidad de que se siga avanzando en este sentido para hacer posible un modelo de construcción «sostenible» y no marcado por la ejecución voraz de viviendas que, como sucedió con la crisis de 2008, se quedaron en gran medida a medio realizar o culminadas pero sin vender. De hecho, comentó que esta bolsa de viviendas sin vender puede seguir lastrando la construcción de obra nueva, apostilló.
«El sector de la construcción ha superado la crisis en Europa y ha comenzado sobre todo la rehabilitación, con un 3 por ciento del total de viviendas que son rehabilitadas de media, mientras que España sólo rehabilita el 0,2 por ciento del total de viviendas», agregó el presidente del Colegio de Arquitectos ciudadrealeño, quien, del mismo modo, señaló que la tendencia a la implantación de elementos eco y la ejecución de viviendas más sostenibles también se puede ver como una posibilidad para el sector.
«El horizonte es 2050 con una construcción libre de emisiones de CO2, es un reto que ya constituye una de las premisas a la hora de construir. Hay que proyectar para ahorrar energía, no consumir, aislando y protegiéndose del clima, hacia una autosuficiencia energética», concluyó.