Almadén prende la «chispa» de unas reivindicaciones «justas»

Ana Pobes-EFE
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Desde que cerraron la mina, la localidad sufre «años de decadencia», por lo que piden una mesa de trabajo donde analizar las actuaciones que reactiven la zona

Almadén prende la «chispa» de unas reivindicaciones «justas»

Desde que cerraron la mina, Almadén «lleva viviendo muchos años de decadencia» y la manifestación de este jueves a la que asistieron unas 4.000 personas -en la ciudad viven menos 5.500 vecinos- y el encierro de 11 vecinos en la mina de mercurio de la localidad desde el 30 de julio ha sido «la chispa» para que la gente empiece a moverse por un futuro mejor para la comarca. Así lo comenta su alcaldesa, Carmen Montes, quien insiste en que Almadén «lleva en la sangre recibir con hospitalidad a los nuevos habitantes, pues siempre ha venido gente a trabajar a la mina y se les ha atendido con cordialidad» y ahora, reivindica unas medidas «justas» y que «nos pertenecen porque ha sido un pueblo que ha dado mucho a España».
Los vecinos quieren «seguir viviendo en la comarca» y para eso «pedimos la ayuda de todos», por lo que la regidora almadenense ve con buenos ojos que la delegada de la Junta de Comunidades en Ciudad Real, Carmen Olmedo, se haya comprometido a poner en marcha una mesa de trabajo donde analizar los aspectos y las actuaciones más importantes que ayuden a reactivar la localidad. En este sentido, Montes ha agradecido al Gobierno regional y a la Diputación que escuche sus peticiones y «el interés que han demostrado siempre con nuestro pueblo, donde han llegado las inversiones. Situación que confía continúe también en los próximos años».
Almadén se ha movilizado por un futuro mejor. Un futuro donde la sanidad, la educación y las infraestructuras son primordiales pero donde la creación de empleo también es «clave» para un municipio que apenas llega a los 5.400 habitantes, la mayoría gente mayor debido a que cada vez son más los jóvenes se marchan en busca de un futuro mejor. La comarca necesita una oportunidad y la llegada de alguna empresa que impulse ese empleo «tan necesario». «Se nos está yendo el tren, y los pueblos se están despoblando cada vez más y muy rápido, por lo que si queremos sobrevivir tenemos que luchar por nuestro ahora que tenemos población. O lo hacemos ahora, o ya no lo vamos a poder hacer nunca porque Almadén se va a quedar en un pueblo despoblado», lamenta la regidora.
Once vecinos se encerraron el 30 julio en la mina de mercurio de la localidad. Este encierro surgió como una iniciativa reivindicativa que intenta rescatar el espíritu de los encierros mineros de 1979 y 1984 aunque, en esta ocasión, también forma parte de un proyecto cinematográfico que pretende difundir el encierro en un documental, en el que se plasmará todo lo que está ocurriendo en esta comarca los 11 días que durará su protesta reclamando soluciones para la zona. Tras once días a 50 metros de profundidad, hoy por fin verán la luz. Sin duda, un momento muy esperado para ellos y sus familiares, a quienes están deseando abrazar como así lo comenta Raquel Sevillano, quien en declaraciones a la agencia Efe ha mostrado su deseo de que llegue la hora para abrazar a su madre y «saber en sus ojos cómo se encuentra porque yo estoy bien».
Ildefonso Owono, guineano que estudia en Almadén ha sido otro de los once vecinos que ha querido participar en ‘El Encierro’, y quien asegura que estaría dispuesto a continuar otros 11 días « si ese gesto sirviese para conseguir las reivindicaciones» que han exigido. Aunque Leodegario Villaseca espera recibir antes de salir «un documento firmado por la Administración regional asumiendo las peticiones que le trasladamos este miércoles a la delegada de la Junta en Ciudad Real». Para Luis Miguel Montes, por su parte, «lo más importante de la salida» será el momento en que pueda abrazar a sus hijos que, «siendo tan pequeños, están echando mucho de menos a su padre». Ninguno de los 11 sabe qué se van a encontrar a su «salida» del pozo minero y aunque creen que muchos vecinos asistirán al Cerco para recibirles no están preparados, pues al fin y al cabo «somos personas corrientes».
El Encierro, propiciado por el rodaje de la película documental del mismo nombre del cineasta Chico Pereira para homenajear a los 11 miembros del comité de empresa de Mayasa que se encerraron los mismos días pero en 1984, ha servido para que los protagonistas hayan formalizado una serie de reivindicaciones en favor del futuro de esta comarca desfavorecida y ha generado todo un espíritu reivindicativo entre los habitantes de la zona. Autovía, creación de empleo y captación de empresas, sanidad, ayudas al tejido empresarial, turismo o educación son algunos de los asuntos que solicitan y por los que seguirán «luchando ya desde el exterior con el resto de vecinos» tras su salida.