Una vendimia doblemente heroica

EFE
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A la complejidad geográfica de los bancales de la Ribeira Sacra se suma este año el control sanitario para evitar el coronavirus

Una vendimia doblemente heroica - Foto: Carlos Castro

Para conocer el vértigo de los bancales, hay que vendimiar en la Ribeira Sacra. Este 2020, por la pandemia, las cuadrillas están formadas por grupos estables de convivencia, gente de sus aldeas, con su protección y su toma diaria de temperatura. Las vistas son agrestes y su actividad doblemente compleja esta vez. Si la llamada viticultura heroica ya lo es per se en cualquier año de vendimia, la incidencia del coronavirus en la zona sur de la provincia de Lugo está haciendo que este heroísmo se duplique.
José Manuel Rodríguez, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen (DO), asegura que los brotes de Monforte de Lemos y O Incio, que afectan conjuntamente a más de dos centenares de personas, se miran con «respeto» por parte de los viticultores de la zona.
Con todo, también advierte de que «la vendimia ha comenzado» y «ahora mismo solo se piensa» en ella, pues es donde los esfuerzos están concentrados. «Esto es a lo que tenemos que atender ahora; es como si fuese un parto y hay que concentrarse en ello. Después se pensará en lo que haya que pensar», indica Rodríguez.
Una vendimia doblemente heroicaUna vendimia doblemente heroica - Foto: Carlos CastroEse «parto» se inició la pasada semana con mucho «sabor a Sil», uno de los grandes ríos que bañan la comarca. De hecho, la bodega encargada de dar el «pistoletazo de salida» fue Ronsel do Sil, una empresa situada en el municipio orensano de Parada de Sil y que pertenece a la subzona vitivinícola de Ribeiras do Sil.
Su responsable, María José Yravedra, destaca que ya a primera hora de esa misma mañana de arranque se sometieron a controles de temperatura todos los temporeros, «cuadrillas de paisanos de aquí» conformadas por «vecinos que conviven juntos durante todo el año y con la separación suficiente para que no haya contacto entre los diferentes grupos». «No vamos a contratar a personas más allá de las aldeas que nos rodean», cuenta Yravedra.
En estos primeros días, la bodega orensana empezó por las «variedades minoritarias, de ciclo corto», como morenazo o dona branca, para después centrarse en las uvas blancas de godello, esta sí mayoritaria en la comarca, solamente por debajo de la tinta mencía.
Una vendimia doblemente heroicaUna vendimia doblemente heroica - Foto: Eliseo trigoEs una estrategia que también han seguido al otro lado del Sil, en la bodega Algueira, una empresa familiar asentada en la parroquia de Doade, en el municipio lucense de Sober, y en plena subzona de Amandi, donde los trabajos de recolecta de uva también se han dado ya por iniciados.

 

Máxima precaución

El responsable de Algueira, Fernando González, destaca las «muchas medidas de seguridad» que están siguiendo en esta campaña, en la que están «agachando el lomo» 10 «personas de casa» y solamente cinco trabajadores externos.
Con respecto a la duración de la vendimia, esperan «seguir sin descanso durante unos 15 o 20 días». Aun así, desde el Consejo Regulador consideran estas «recolecciones tempraneras» algo «puntual» y avisan de que lo más fuerte de la campaña empezará a mediados de mes, quizás «dos o tres días antes que el año pasado».
Según los expertos, la uva presenta en términos generales una calidad «muy buena», a pesar de «un brote de botritis» (hongo que ataca a todos los órganos verdes de la cepa) que afectó a algunas parcelas pero que pronto fue atajado.
En cuanto a cantidades, prevén que la cifra total esté «un pelín» por debajo de un año estándar, en torno a los cinco millones de kilos, bastante lejos del récord alcanzado durante la anterior campaña, en la que se superaron con creces los siete millones.
Con todo, más allá de números, los bodegueros de la comarca se muestran «ilusionados» y «esperanzados» en un año «muy complicado», en el que, subrayan, «habrá que luchar más que nunca».
Porque todos ellos tienen además, dicen, una responsabilidad con el paisaje de la Ribeira Sacra, un territorio que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en los próximos meses.
Por este motivo, y a pesar de las adversidades, los viticultores heroicos seguirán un año más «al pie del cañón». Del Cañón del Sil.