Una despedida que no afecta al día a día

R. Ch.
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Una despedida que no afecta al día a día

El comercio espera escasa incidencia en su actividad diaria en el comienzo del adiós de los billetes de 500 euros, que desde hoy se dejarán de emitir

El Banco de España cesará la emisión de billetes de 500 euros desde hoy mismo, en aplicación de la decisión adoptada por el Eurosistema en mayo de 2016. Adiós a los ‘Bin Laden’, a los billetes que muy pocos han visto y que desaparecen ante la «creciente preocupación» en la opinión pública de que están siendo utilizados para actividades delictivas, como la corrupción o la financiación del terrorismo.
El supervisor explica, no obstante, que estos billetes seguirán siendo de curso legal, por lo que podrán seguir circulando y utilizándose como medio de pago y como depósito de valor, es decir para comprar y ahorrar. Un mensaje en el que insiste la directora de Auditoría Interna y Control en Globalcaja, Rosana Pantoja, que traslada al cliente que «aunque sí es cierto que se dejan de emitir los billetes, no significa que el billete desaparezca de la circulación» y que, además, el billete mantiene su valor permanentemente, y se puede utilizar para realizar cualquier tipo de transacción comercial, «como hasta ahora». La única novedad es que los bancos centrales europeos paran la máquina de hacer billetes de 500 euros y comenzará a retirarlos de la circulación. Un paso, este último que todavía no es definitivo. «Nos dejan la posibilidad de poder recircular los billetes con los clientes, no es obligatorio enviarlos al Banco de España», indica Pantoja, que traslada a la sociedad un mensaje de tranquilidad «porque puede haber un poco de temor de que el billete hay que llevarlos corriendo a la entidad financiera para cambiarlo y no es así, no es necesario y esos billetes van a mantener su valor siempre».
El catedrático de Hacienda Pública de la UCLM Juan José Rubio explica que la retirada de los billetes de más valor del sistema monetario europeo es la de «evitar actividades que denominaríamos como informales y, en algunos casos, delictivas ya que el pago en efectivo con billetes de alta denominación suele dejar escaso rastro para su control por las autoridades económicas, fiscales y policiales. En particular, se trata de evitar operaciones de blanqueo de capitales, fraude fiscal, tramas de mercado inmobiliario, tráfico de armas y delincuencia vinculada al tráfico de drogas, entre otros».
En el día a día de los ciudadrealeños, la ‘defunción’ del billete de 500 pasará casi desapercibida. Así lo entiende el responsable provincial de Comercio de Fecir, León García. «Para el comercio de proximidad realmente es una medida que no nos afecta, porque no hay operaciones de venta tan grandes» y prevé que pueda afectar más a las grandes empresas y los mayoristas. Al mismo tiempo que apunta que en Ciudad Real, precisamente, la tendencia es la contraria, la de no llevar encima dinero y pagar con tarjeta: «Hay entre un 12 y un 15 por ciento más cada año de pago con tarjeta», añade García que indica que «el metálico cada vez se ve menos».
Las causas de la caída en el interés por este tipo de billetes «son múltiples y variadas» explica el catedrático Rubio, que cita algunas, como «la regularización y control del mercado inmobiliario que ha sido el principal promotor de operaciones de caja con billetes de alta denominación. Este efecto se vio agravado con la entrada masiva de ciudadanos árabes y rusos con el fin de adquirir propiedades residenciales en zonas costeras y que utilizaban, en gran medida, pagos en metálico con este tipo de billetes». Además, los billetes de 500 también han ido saliendo de la circulación al ritmo del cierre de oficinas bancarias, «donde se solicitaban por los clientes este tipo de billetes para operaciones de pago de cierta envergadura con el fin de no tener que usar gran cantidad de notas. El cambio de personal en oficina por cajeros automáticos que, por su funcionalidad, no emiten billetes de alta denominación ha sido determinante».
Además, ligado a la impresión que mostraba Fecir, Rubio apunta a «la escasa operatividad de estos billetes en transacciones comerciales convencionales y la generalización de medios electrónicos para los pagos comerciales convencionales unido al hecho de que la población más joven utiliza cada vez más este medio de pago» que se une al control, «cada vez más exigente que realizan las administraciones tributarias, respecto a las operaciones de compra venta en efectivo». En España, desde 2012, hay una limitación a 2.500 euros para pagos en efectivo, recuerda Rubio, «en las operaciones de compraventa en las que intervenga una empresa o bien que hay que justificar ingresos en efectivo en ventanilla bancaria superiores a 3.000 euros en cuentas que no sean las del titular si no se justifica el origen, sin olvidar que cualquier entrega en metálico en ventanilla bancaria superior a 1.000 euros exige la presentación del DNI».