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Prevenir otro virus con el análisis de las garrapatas

Hilario L. Muñoz
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El IRECrealiza dos estudios para conocer la presencia del virus Crimea Congo en estos ácaros y conocer qué zonas de España y cuándo podría haber más posibilidades de producirse un contagio

Prevenir otro virus con el análisis de las garrapatas - Foto: Tomás Fernández de Moya

Las garrapatas se han convertido en un vector para analizar y controlar nuevas enfermedades que afecten a los humanos. En 2016 se dio el primer caso de una persona fallecida por el virus Crimea Congo en España, un patógeno que causa fiebre hemorrágica y que tras la picadura de una garrapata puede transmitirse mediante la sangre a otros humanos. Se trata de una enfermedad que estaba ya en estudio antes de la pandemia del coronavirus por su relevancia y porque se pensaba que era endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia, pero tras los casos españoles era necesario conocer su situación real. En este análisis participa el IREC, con dos proyectos para conocer la presencia de las garrapatas que provocan esta enfermedad, normalmente del género Hyalomma de estos ácaros, para saber dónde y cuándo pueden picar más. Es un análisis que continúa trabajos previos en los que detectaron el virus en el 2,3 por ciento de 217 garrapatas analizadas en ungulados y jabalíes de 13 áreas de la provincia, recogiendo muestras en espacios cinegéticos. 

Francisco Ruiz e Isabel García se ocupan de esos dos proyectos, el primero de uno financiado por el Ministerio y ella de una iniciativa de investigación financiada por la Junta de Comunidades. La idea es conocer la población de estas garrapatas, los factores que determinan su abundancia, conocer las zonas donde son más abundantes así como mejorar el diagnóstico de la enfermedad. Estos factores son claves para determinar zonas para prevenir la picadura, recomendando algo tan simple como llevar pantalón largo y zapato cerrado en los meses de más actividad como son mayo, junio y el final del verano. 

El análisis se basa en que es un «un virus emergente», identificado en 2012 «en garrapatas en Extremadura», explicó Ruiz. Nadie le prestaba atención por pensarse que era africano y del que apenas había casos en Europa, hasta cuatro años después, con el primer fallecido. Desde ese momento aparecieron casos mortales en 2018 y en 2020 y fiebres hemorrágicas que se han ido estudiando. «Lo particular de este virus es que los animales lo mantienen, pero no les afecta. Además el 80 o 90% de las personas que lo tienen no presenta sintomatología, luego hay un porcentaje con fiebre y de esos ahí un pequeño porcentaje que evoluciona a peor», señaló Francisco Ruiz. Lo normal es que antes no hubiera casos, porque se habrían conocido; Crimea Congo «es una enfermedad hemorrágica, con manifestaciones como el ébola», lo que habría provocado un análisis de lo que estaba pasando. Hay que tener en cuenta que no es fácil contagiarse:primero tiene que picar una garrapata Hyalomma, lo segundo es que esté infectada, ese dos por ciento, a lo que hay que sumar el tiempo que necesita para establecerse la picadura y transmitir el patógeno, entre 12 y 24 horas. De hecho se ha analizado la sangre de varios miles de donantes de Ciudad Real y de un centenar de investigadores cinegéticos, que suelen estar expuestos a la picadura de garrapatas, sin que se haya descubierto personas con rastros de haberse contagiado, como muestra de la escasa prevalencia de la enfermedad, de momento.

Prevenir otro virus con el análisis de las garrapatasPrevenir otro virus con el análisis de las garrapatas - Foto: Tomás Fernández de MoyaMayor presencia.

El estudio que realiza el IREC analiza posibles aspectos que expliquen los motivos por los que hay casos ahora, cuando las garrapatas infectadas llevan años en España. Uno de los aspectos que analizan son los cambios en poblaciones de ungulados o la posibilidad de que pájaros migrantes de África las porten y traigan las garrapatas. También están analizando el impacto de traer animales de la zona de los Balcanes a fincas cinegéticas, como un factor de riesgo de entrada del virus, porque se conoce que hay una mayor presencia de garrapatas Hyalomma en esa zona de Europa. 

Tras aquel primer estudio, en el que se analizaron áreas de riesgo alto de garrapatas con el virus, la idea ahora es ampliar las áreas de muestreo para conocer la presencia real del virus en la región. «La zona de Cáceres y Badajoz se sabía que era una zona de prevalencia alta», debido a los casos de humanos, señaló García, y esa fue la que se analizó con un estudio finalizado en 2020, aunque publicado hace unas semanas. Para ampliar el estudio además del muestreo de las garrapatas también se analiza el suero del ciervo y el jabalí, para ver el riesgo de que se expongan al virus. Curiosamente solo con el ciervo de modelo, se identifican ya los casos primarios con mayor riesgo con Extremadura, la franja sur de Ávila y Salamanca, la zona de los Montes en Toledo, Sierra Morena en Ciudad Real o los alcornocales en Cádiz como las de mayor presencia. Aquellas zonas que ya se conocía por estar cerca de dónde se produjeron los contagios. 

Hay que tener en cuenta que el problema del virus de Crimea Congo es que se trata de virus ARN, lo que implica una posible evolución molecular. Esto supone que podría adaptarse a nuevas garrapatas, como la de los perros que no lo transmiten, o a otro insecto con mayor posibilidad de transmisión a los humanos, como el mosquito. De ahí la importancia de este estudio por parte del IREC, para analizar la presencia y prevalencia del virus y los factores de contagio. En este aspecto es clave que hay siete genotipos del virus y, hasta ahora, solo se había detectado el tres, pero desde el IREC con el estudio recientemente publicado se indica la presencia del genotipo 4 y 5. «Una de las cosas que se valora es la distinta virulencia de las cepas el virus», recordó García, de ahí la importancia de analizar cada factor de esta enfermedad emergente.