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Visto para sentencia el juicio por intento de asesinato

M. E.
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La defensa de los tres acusados de acuchillar y lanzar por la ventana a una mujer vuelve a pedir su libre absolución, mientras que la acusación solicita condena por asesinato en grado de tentativa, que en el caso del fiscal es de intento de homicidio

Un agente de la policía, durante su testimonio, con los tres acusados sentados en el banquillo. - Foto: Rueda Villaverde

Hoy ha quedado visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Ciudad Real la repetición del juicio que ha sentado en el banquillo, por segunda vez, a un hombre de nacionalidad colombiana, Luis Miguel F. R., y a dos mujeres originarias de la República Dominicana, Janibel S. C. y Altagracia Mercedes F. P., acusados de atentar contra la vida de una compatriota de éstas, Rosa Lidia L., compañera de trabajo en un club de alterne de Miguelturra, a la que habrían acuchillado y lanzado por la ventana de un segundo piso en la calle Doctor Bornardell de Alcázar de San Juan en noviembre de 2015. Una versión, ésta, que comparten tanto la acusación particular como el Ministerio Fiscal, que han solicitado una sentencia condenatoria contra los tres; en el caso del abogado de la víctima, se solicita que sean declarados culpables de un delito de intento de asesinato, para lo que pide una condena de 14 años y 11 meses, además de una indemnización de 204.000 euros por las secuelas físicas y psicológicas causadas. Por su parte, el fiscal ha pedido a la sala una condena por homicidio en grado de tentativa, con una pena de cárcel de 9 años y el pago de 144.000 euros. Sin embargo, las defensas de los tres acusados han reiterado la petición de una sentencia absolutoria alegando la ausencia de pruebas contundentes que puedan con la presunción de inocencia de sus representados, quienes aseguran que fue la propia Rosa Lidia la que se autoagredió con un cuchillo de cocina, poniendo en duda que acabara en la acera de la calle tras caer por la ventana del domicilio.

En esta segunda sesión del juicio, que ordenaba repetir el Tribuna Superior de Justicia de Castilla-La Mancha tras el recurso de presentado por el abogado de la víctima por una primera sentencia absolutoria, comenzaba con el testimonio de dos de los policías que llevaron la investigación de lo sucedido, quienes confirmaron que los testimonios de Rosa Lidia siguieron una línea coherente, pese a las contradicciones entre su primera declaración cuando estaba ingresada en el Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan y la de tiempo después cuando se recuperaba en el Hospital de paraplégicos de Toledo, donde estuvo ingresada unos seis meses por las lesiones que presentaba en la columna vertebral, con dos vértebras fracturadas. Además, explicaron que tras pinchar los teléfonos de dos de los acusados, Luis Miguel y Janibel, los informes extraídos fueron "no concluyentes" en cuanto a los hechos juzgados, aunque sí desvelaron que los dos se dedicaban al menudeo con drogas, lo que sí encajaría con el supuesto móvil de este posibe intento de asesinato u homocidio: que la víctima se negó a traer droga desde su país de origen, lo que habría ocasionado la violenta reacción de los tres acusados.

En el turno de la fase de pruebas, hasta seis testimonios de médicos forenses se ratificaron en sus informes periciales emitidos de cara al primer juicio, desarrollado hace dos años. Unos informes que, en resumen, venían a confirmar que Rosa Lidia presentó hasta tres heridas de arma blanca en la zona abdominal, una de ellas muy grave, que le afectó al hígado y al páncreas y que estuvo a punto de costarle la vida si no llega a ser por la rápida y eficaz actuación de los servicios de urgencias del hospital alcazareño. Además, tenía dos vértebras fracturadas, fruto de una caída "desde una altura de entre tres y nueve metros", según la primera de las médicos forense en testificar, y en posición horizontal. La segunda prueba pericial se refería a las heridas por arma blanca, "difíciles de explicar" desde el punto de vista de la autoagresión o intento de suicidio por la trayectoria de la herida más profunda. El tercer testimonio profesional descartaba que la víctima hubiera sido presa de un brote psicótico que le llevara a ese intento de suicidio que alegan los acusados, ya que al día siguiente de los hechos Rosa Lidia presentaba un cuadro mental "normal y sin necesidad de medicación". Por último, la psiquiatra que la trató en Toledo durante su recuperación confirmó que Rosa Lidia sufrió un cuadro de estrés postraumático fruto de la situación vivida en el día de los hechos.

Luis Miguel F. R., durante la segunda jornada del juicio.Luis Miguel F. R., durante la segunda jornada del juicio. - Foto: Rueda Villaverde

 

Conclusiones.

Tras dos intensos días de juicio, en la fase de conclusiones cada parte defendía sus posiciones iniciales. Desde el Ministerio Fiscal se daba veracidad a la tesis de que los tres acusados y la víctima se trasladaron en coche desde Miguelturra a la vivienda de dos de ellos en Alcázar de San Juan para cerrar los detalles de un plan para traer droga desde la República Dominicana a cambio del pago de 8.000 euros. Cuando Rosa Lidia se negó a colaborar, Luis Miguel y Janibel, con ayuda de Altagracia Mercedes, que vivía en el piso de arriba, evitaron que la víctima abandonara este domicilio, sujetándola, asestándole tres cuchilladas y cayendo al vacío desde la ventana, interviniendo los tres acusados. "La mayor parte del relato de Rosa Lidia ha sido coherente y creíble", decía el fiscal.

En la misma línea se expresaba el abogado de la acusación, que hacía especial hincapié en que se estuviera poniendo en cuestión la credibilidad de su representada, además de dar por sentado que los acusados intentaron asesinarla porque ella se negó a hacer de 'mula' para traer droga cuando se enteró que sólo la querían utilizar de cebo, para que fuera realmente Altagracia Mercedes la que realizara el porte de las sustancias estupefacientes desde la República Dominicana. Fue entonces cuando intentaron acabar con su vida entre los tres, y después limpiaron la sangre derramada en el piso, lo que explicaría la ausencia de ésta. "El principio de presunción de inocencia se ve ampliamente superado por los hechos", exponía el letrado de la acusación particular.

Por último, los abogados defensores de Luis Miguel, Janibel y Altagracia Mercedes pedían una sentencia absolutoria, sustentada en esa presunción de inocencia, por falta de pruebas objetivas inculpatorias y por la "versión coherente y mantenida" que los tres han hecho de lo ocurrido durante todo este tiempo, preguntándose cómo es posible que los tres acusados quisieran acabar con la vida de la víctima cuando fueron ellos los que llamaron a los servicios de urgencias, evitando una muerte segura por la gravedad de sus heridas, autoinfligidas, según ellos. Además, han considerado no probado el hecho de que la fractura en las dos vértebras que presentaba Rosa Lidiase se las produjera en el día de los hechos al caer desde la ventana, pues justo después fue capaz de forcejear y resistirse a los agentes de policía y los servicios de emergencia que acudieron en su ayuda, hasta el punto de tener que ser atada para meterla en la ambulancia. Todo ello, justifican, fruto de un brote psicótico provocado por el consumo de sustrancias estupefacientes, y con la posibilidad plausible de que las lesiones en la espalda se las provocara en fechas posteriores, pues fueron diagnosticadas 21 días después del día de los hechos juzgados. "Todas estas contradicciones restan credibilidad a la víctima", afirmaba la defensa de Luis Miguel y Janibel, en la misma línea del abogado de Altagracia Mercedes.

 

Últimas palabras de los acusados.

La vista concluía con un último turno de palabra para los tres acusados, que insistieron en que ellos sólo quisieron ayudar a la víctima desde un principio, declarándose inocentes y lamentando que Rosa Lidia "inventara su plan" para incriminarles, según Luis Miguel.