En pantalla grande

M. Sierra
-

La Tribuna entrevista a una de las directoras del Festival Cortos Ciudad Real que arraca hoy con la proyección de cortos de la sección no oficial en el Espacio Joven

En pantalla grande - Foto: Pablo Lorente

El cortometraje no es un género de segunda», se afana en reiterar una de las directoras del Festival Corto Ciudad Real, Pepa Gómez. Está nerviosa después de semanas de incertidumbre en  las que esta cita cultural, como otras tantas, se ha visto atada y zarandeada por  la crisis sanitaria y fuera de una agenda que durante el estado de alarma se quedó vacía a la espera de tiempos mejores que nunca llegaban. Ahora esta misma agenda se recompone, aunque sea dentro de una nueva normalidad que nos obliga a llevar mascarilla y a guardar las distancias. A la cultura esta fórmula también le vale. Gómez reconoce que siempre fue optimista, «siempre creí en la posibilidad de recuperar el festival. Sabía que habría alguna manera de hacerlo». Y el tiempo le ha dado la razón. Hoy comienzan las proyecciones de un total de 42 títulos  que llenarán de cine esta semana, algo que hace poco menos de un mes nadie creía posible.
 

Y un día llegó la pandemia de manera oficial. ¿En qué momento estaba el Festival?
El estado de alarma se decretó justo dos días antes de que se acabara el plazo para la entrega de material. Es decir, que nos pilló de lleno y con más de 1.200 cintas entregadas. Recuerdo aquello con mucha tristeza porque de repente se venía abajo todo el trabajo realizado por nuestra parte, pero sobre todo por parte de los directores de los cortos, su tiempo, su dinero. Nos fuimos a casa con una mano delante y otra detrás. No sabíamos qué iba a pasar.
 

¿Cómo recuerda aquel momento?
Me dio mucha tristeza. Por eso desde el primer día que pudimos teletrabajar respiramos un poco. Empezamos a ver cortos como locas, pero en el aire estaba la incertidumbre de si se podría o no celebrar el certamen. Yo me encabezoné en que la edición había que sacarla fuese como fuese. No podíamos dejar estancados 1.200 cortometrajes. La vida útil de un corto es de dos años.  A base de reuniones el festival fue tomando forma. A favor teníamos que podíamos optar por proyecciones al aire libre, como el Gasset o los jardines del Prado. Pero al final nos decantamos por el patio del Espacio Joven porque el concejal de Juventud quería un lugar donde se pudieran controlar las entradas y salidas.

 

¿Lo mejor de esta edición?
El momento en el que llamabas a los directores para decirles que al final el festival seguía adelante. La mayoría ya no contaba con ello y han recibido la noticia con mucha alegría. De hecho, es que hay cortos que se estrenan en nuestro festival, que son de mediados de marzo de 2020 y que no han visto la luz. Además, hemos hecho un esfuerzo por el festival que han recibido muy bien. En nuestro certamen sólo 15 obras optan al premio, lo normal es que se les entregue a esos directores una dotación económica de 300 euros para cubrir los gastos de su visita a Ciudad Real. Este año no vienen, pero hemos decidido mantener esa cantidad.  
 

¿Cuando se habla de cortos hoy, se habla de directores noveles?
Pues está José Mari Goenaga y Aitor Arregui que se lo han comido todo en los Goya este año con su largometraje La Trinchera Infinita. Está Javier Marcos,  que con Manolo Solo llega con una cinta con actores conocidos por el gran público. Gente muy grande no ha dejado de hacer cortos. Al comienzo todos pensábamos que el corto era el hermano pequeño del largometraje y que un director empezaba haciendo un cortometraje y después se dedicaba a hacer largos. Hoy en día no es así. Ahora directores grandes tan pronto trabajan el largo como el corto. El corto no  es el género pequeño.  
 

¿Qué esperáis del público? ¿La pandemia restará atractivo a esta cita cultural?
Ciudad Real es una plaza difícil, pero después de 22 años de festival ya hay mucha gente que sigue de cerca los cortos. Somos conscientes de que habrá gente que tendrá miedo, pero va a ser un festival seguro, con el aforo que corresponde, con gel hidroalcohólico y mascarillas con el logo. En la pantalla, lo que podemos asegurarles son cortos que les van a hacer reír,  que les van a erizar el bello y documentales que consiguen sorprender al que mira con una realidad que no te esperas.