La maestría del paisaje

C. de la Cruz
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El ejercicio virtuoso del tomellosero Fermín García Sevilla se expone en el Museo del Quijote, una propuesta de 27 piezas con la «luz distinta» de la naturaleza manchega que transita tras las huellas de Alonso Quijano .

La maestría del paisaje - Foto: Tomás Fernández de Moya

n los pinceles de Fermín García Sevilla no hay dobleces ni artificios, sólo una verdad que invita a la introspección. Las salas del Museo del Quijote de Ciudad Real albergan 27 obras del pintor de Tomelloso en una exposición que evoca las huellas físicas de Alonso Quijano con el paisaje como hilo conductor, lenguaje resuelto con maestría por García Sevilla.
«Me siento identificado con el paisaje. Para mí la Naturaleza es el mejor maestro», explica el artista, que sobre el caso concreto del territorio manchego como escenario expone que «la Mancha tiene mucha variedad y cantidad, se puede pensar que es más sobrio, pero por ejemplo en Ruidera podemos encontrar un abanico de violetas, verdes, amarillos... La Mancha me lo da prácticamente todo, y sin embargo en otros sitios la luz es distinta». Por sus raíces, ya que «la tierra tira», el artista reconoce que «la luz que encuentro aquí no la encuentro en ningún otro sitio».
En definitiva, piezas en las que  «intentamos comunicarnos con él, la pintura es la mejor forma que tenemos de expresarnos». Las raíces pictóricas de García Sevilla, natural de Tomelloso, se hunden en la tradición del paisaje realista del siglo XIX, momento de la eclosión del género y del que sobresalieron nombres propios como Beruete, Fortuny, Martín Rico, Sánchez Perrier; paisajistas que el propio García Sevilla incluye entre sus influencias.
Esta exposición, con piezas realizadas desde el pasado año, cuenta con una decena de obras con temática quijotesca, a la que se suman vistas de Madrid y Baleares.
Más allá de la muestra llevada en Artecasa en 2008, con una selección de paisajes en miniatura, Fermín García Sevilla no exponía en Ciudad Real desde Divertimentos, propuesta que albergó la Cámara de Comercio en 1998. El propio artista expresa su «agradecimiento» al Museo del Quijote por «la buena acogida».
‘rara avis’. En la exposición, en ruptura con el resto de obras de paisaje, se presenta De como Caballero y Escudero (2008) dieron cuenta de las viandas. El propio autor explica que «este tipo de bodegón es lo que más me identifica y lo que más me pide el cuerpo en invierno cuando no puedo salir a pintar, cuando me quedo en el estudio este tipo de bodegón intimista me llama mucha la atención. Es un tipo de pintura que siempre me ha intrigado».
La muestra, que porta el título de Tierras de Don Quijote, permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre.