Los Kopecky, dos siglos de amor por el teatro de marionetas

Gustavo Monge (Efe)
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Los Kopecky, dos siglos de amor por el teatro de marionetas - Foto: MARTIN DIVISEK MARTIN DIVISEK

Durante 200 años y ocho generaciones, una misma saga ha impulsado el espectáculo más apreciado y tradicional en la República Checa

Son ocho las generaciones de marionetistas de la familia Kopecky las que se pueden contar hasta la actualidad, en una saga que durante dos siglos ha impulsado una de las artes escénicas más queridas y tradicionales en la República Checa.
Matej Kopecky y su mujer Vladimira integran la séptima entrega de esta clan, que con su prestigioso teatro itinerante sigue atrayendo a los más jóvenes con cuentos salpicados de humor y que culminan casi siempre con un final feliz.
«En nuestro país sería impensable que la historia no tuviera un buen término, a diferencia del norte de Europa, donde estos relatos son más crueles», asegura Matej, quien a sus 65 años sigue llevando una vida nómada a la que no piensa renunciar.
Su prestigio como titiritero ha traspasado fronteras y le ha llevado a colaborar en películas como Las aventuras de Pinocho (1996), dirigida por Steve Barron y con Martin Landau como Geppetto.
Matej y Mirka, como se conoce popularmente al matrimonio, son hoy en día los representantes más genuinos de la saga, que tiene sus orígenes en el siglo XVIII con el patriarca Matej Kopecky (1775-1847), quien a partir de 1825 se lanzó a la aventura en una caravana y empezó a hacer representaciones con títeres por toda Bohemia.
Kopecky encontró eco no solo en remotas localidades del campo, donde sus relatos contados por marionetas tenían mucho éxito, sino también en las ciudades durante el naciente movimiento romántico.
Llegó así a tener influencia en personajes como el afamado compositor checo Bedrich Smetana, quien ayudó a sus conciudadanos a tomar conciencia de su identidad como nación, explica el crítico de arte y también marionetista Jan Dvorák en la semblanza Matej, Máta, Matýsek o la sexta generación de la familia Kopecky.
Esta obra recuerda, además, que el nombre del clan de artistas aparece en todos los manuales de lengua checa y que con ellos comenzó a andar el reloj que marca las edades de este espectáculo en el país.
En la actualidad, casi 200 años más tarde, Matej y Mirka se limitan a hacer representaciones en la época invernal, con unas 20 funciones al mes. A principios de febrero interpretaron, en un teatro de Podebrady, al este de Praga, Los cuentos invernales de Mala Strana, un relato sobre amistad creado por uno de sus hijos. En él se alterna comedia musical y títeres: tres figuras de nieve luchan por su lugar en la ciudad y, al final, acaban haciéndose amigos al ayudar a un perro a encontrar el camino de vuelta a casa.

Un modo de vida

Actuar frente a centenares de personas parece dar energía vital a Matej, que quiere pasar otro lustro de vida itinerante, como lo hicieron sus antepasados. Lo importante es «tener sensibilidad y amor por esta actividad», sostiene el marionetista.
«Cada actor es un exhibicionista, y claro que gusta el éxito y el aplauso. Si todo sale bien y encuentra eco en el público, esto satisface más que el dinero», añade.
Los jóvenes son a los que más atrae este espectáculo, cuyo único local profesional hoy, como genuino teatro de marionetas, es el Teatro de Spejbl y Hurbinek (S+H) de Praga, donde trabaja Matej Kopecky hijo, miembro de la octava generación de la familia.
«Es el teatro de marionetas más tradicional que existe, basado en las antiguas técnicas de manejo con cordeles largos desde arriba», asegura Matej hijo, nacido en 1975 en Pilsen, ciudad donde se conocieron sus padres.
«Uno viene al mundo con esto, y además como niños crecimos entre bambalinas, y vivíamos en alojamientos del teatro, por lo que era parte de nuestra vida», recuerda.
En el mítico lugar de marionetas donde trabaja ahora actuó también su padre algunas temporadas en los años 70, antes de desplazarse con la familia a Liberec.
Allí, en el norte del país, la saga prosiguió su periplo en otro importante espectáculo con títeres llamado Teatro Ingenuo.
El hermano de Matej hijo, Jakub, de 41 años, también se dedica a la dramaturgia en conocidos escenarios praguenses, como La Laterna Magika o el circo contemporáneo La Putyka.
Además, el más joven de los Kopecky ha empezado a diseñar sus propias marionetas con impresora 3-D, un proyecto empresarial que se llamará Lux Fabula.
Ya tiene algunos prototipos que sirven para amenizar la vida del clan de lo que será la novena generación de los Kopecky.