Romero, el empresario que amó el folclore

R. Ch. / Efe
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Romero, el empresario que amó el folclore

Muere el exconcejal durante cinco legislaturas en la capital y apasionado del folclore manchego Rafael Romero a los 73 años. La alcaldesa de la capital habla de un día triste para Ciudad Real que pierde «a una gran persona»

El exconcejal de Ciudad Real durante cinco mandatos además de apasionado estudioso del folclore manchego y empresario, Rafael Romero, falleció en la mañana de ayer a los 73 años, según informó el Ayuntamiento, que transmitió el pésame a la familia.
La alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, aseguró que el de ayer fue «un día triste para Ciudad Real» que perdió «a una gran persona, un gran embajador de nuestra tierra, un estudioso de nuestro folclore y yo, personalmente, pierdo a un amigo».
Asimismo, el alcalde accidental, Nicolás Clavero, envió a los familiares de Romero un mensaje en el que «en nombre de la corporación municipal» reconoció la «lealtad, entrega y devoción» con la que Romero sirvió a la ciudad, y la edil de Festejos y Tradiciones Populares, Manuela Nieto-Márquez, señaló que Ciudad Real pierde «a una figura en defensa de nuestra ciudad, de nuestro folclore, de nuestro patrimonio y de nuestras tradiciones». El Ayuntamiento también transmitió el pésame a la Asociación de Coros y Danzas Mazantini, a la que pertenecía el fallecido.
Rafael Romero, que en 2016 recibió el título de Ciudadano Ejemplar para Mazantini, formó parte de las corporaciones municipales desde 1979 a 1991 y desde 1999 a 2007. En esos primeros años de la democracia fue concejal de la mano del alcalde Lorenzo Selas, que ayer, en declaraciones a La Tribuna, recordó a Romero, al que le unía un sentimiento «de amistad y de casi familia», ya que con él compartió infancia y adolescencia: «Se dio la casualidad de que los dos nacimos en la misma casa, en la calle del Carmen, 23, y gran parte de aquellos años los pasamos juntos en lo que era una gran familia», recordó Selas. En el plano político, resaltó la figura de Romero «y su empeño en recuperar fiestas y tradiciones como los carnavales, la Pandorga, la figura del pandorgo...». El primer alcalde de la democracia en Ciudad Real destacó de Rafael Romero que «era una persona con una gran capacidad de hacer cosas, con una grandísima personalidad y un artista de la improvisación. Recuerdo que me daba algún disgusto de algo que le había encomendado y no veía que no lo sacaba y me sorprendía sacándolo con esa capacidad de improvisación para que todo saliera bien al final».

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