Menos días con alergia por gramíneas y polen del olivo

Hilario L. Muñoz
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La segunda y tercera semana de mayo ha sido en la que más personas acudieron al hospital en la capital, donde se recuerda que con el final de la primavera no concluye la época crítica

Menos días con alergia por gramíneas y polen del olivo - Foto: Tomás Fernández de Moya

La primavera que termina en unas semanas deja una temporada para los alérgicos corta pero intensa, según la descripción que ha realizado el ex-presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología y jefe de Alergología del Hospital General Universitario de Ciudad Real, Francisco Feo, quien advierte que con la llegada del verano no hay que bajar la guardia, porque los problemas para los alérgicos podrían tener continuidad.  
De este modo, el doctor apuntó que «la polinización de las gramíneas de este año ha sido más corta, pero con mayor intensidad». «En 2018, las gramíneas mantuvieron niveles reactivos durante 41 días, mientras que este año se han reducido a la mitad solo 22», se trata de una situación en la que ha influido el propio clima. Si se tiene en cuenta esta situación, la intensidad ha sido muy superior, «con un día pico de 168 granos el 14 de mayo, a diferencia de los 91 granos del año pasado». «El umbral de reactivación, que provoca síntomas en todos los pacientes, es de 35 granos por metro cúbico de aire», recordó el jefe de Alergología.
Por otra parte, en cuanto al olivo, Francisco Feo indicó que el otro alérgeno importante en Ciudad Real es el olivo, y su comportamiento ha sido similar. «El pico máximo se produjo en la misma fecha del mes de mayo (351 granos), cuando no había comenzado su polinización en Ciudad Real», dijo como dato curioso. Esto implica que fueron los vientos de componente sur los que trasladaron el polen de las provincias olivareras vecinas como Jaén, Córdoba o Granada, ya que «es un polen que se desplaza a larga distancia, hasta 400 ó 500 kilómetros, reactivando a pacientes alérgicos de zonas muy lejanas».
Detrás de ambas situaciones se encuentra el hecho de que el mes de abril ha sido el segundo más lluvioso del siglo. El agua caída provocó que «las previsiones del mes de marzo para las gramíneas se modificaran al alza» y que hubiera un inicio de la temporada «explosivo, multiplicando por cinco su umbral de reactivación». Mientras, el cambio climático «con ambiente muy cálido y altas temperaturas» hizo que se agostaran las gramíneas, «acortando su polinización, y afectando del mismo modo a la polinización del olivo». «Es el escenario más favorable para los alérgicos», dijo Feo, quien recordó que Ciudad Real es la provincia española donde el cambio climático resulta más evidente, con un aumento de las temperaturas de 3,6 grados desde 1971.
En cuanto a los próximos días, el jefe de Alergología indicó que actualmente se encuentran en la recta final de la polinización, «con niveles medios de gramíneas y olivo». «En años de alta y prolongada polinización, la descompensación clínica de los asmáticos se mantiene, a pesar de la caída en la concentración de pólenes» pero, en un año moderado como el actual, «la tos, opresión en el pecho y dificultad respiratoria está presente solo en los pacientes más sensibles». No obstante, «persisten los síntomas nasales con picor, estornudos y obstrucción o bloqueo nasal».  
Sobre esta atención sanitaria, el jefe de Alergología indicó que el mayor número de pacientes se trató en la segunda y en la tercera semana de mayo, cuando hubo una mayor demanda asistencial, con episodios asmáticos en un número notable de pacientes. «El resto de fechas la demanda de asistencia en alergia ha sido inferior a los años precedentes», argumentó.  
Verano. Por último, Francisco Feo apuntó que «el final de la primavera no supone el final de la alergia para todos los pacientes». La primera quincena de julio se produce la polinización del aligustre, un árbol de la familia de las oleáceas, la misma del olivo. De esta forma, los alérgicos al olivo pueden presentar síntomas nasales, y en ocasiones dificultad respiratoria por la exposición a este tipo polínico. «A diferencia del olivo, su polen no se dispersa, por lo que evitando la proximidad a estos árboles se suprime el riesgo», el problema es que está muy presente en parques, calles y avenidas. «Otro riesgo en el verano son los pólenes de la familia de las amarantáceas, representadas por la salsola», se trata de una maleza muy abundante en la proximidad de las viñas y cultivos de melón o sandías, en las zonas de actividad agrícola estival y cuya polinización prolonga la época de riesgo hasta noviembre. Por último, el jefe de Alergología advierte del peligro de amarantáceas o quenopodiáceas provocan no solo síntomas nasales, sino frecuentes episodios de asma en las personas sensibilizadas. «De la misma forma que el aligustre, algunas plantas no dispersan el polen a distancia, por lo que los alérgicos pueden presentar síntomas intensos a pesar de los bajos niveles detectados en el análisis de la atmósfera de Ciudad Real».