Un escrito para elegir cómo morir

HIlario L. Muñoz
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La asociación Derecho a Morir Dignamente ofrece una conferencia en la Biblioteca para explicar los elementos claves de un testamento vital y cómo decidir qué cuidados sanitarios se desean

Un escrito para elegir cómo morir - Foto: Pablo Lorente

Dedicar cinco minutos de la vida para decidir cómo se quiere morir. Este es el resumen de lo que supone redactar el testamento vital, un documento oficial que se registra ante la Junta de Comunidades y en el que queda marcado cada elemento de los últimos instantes de la vida. A la importancia de este escrito y a la necesidad de que se mejoren la cifras, con solo un 0,4 por ciento de la población con el documento firmado, dedicó este mes una conferencia la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), impartida por Prado Sánchez, integrante de la organización, en la Biblioteca Pública del Estado.
«Un testamento vital es un documento que hace una persona mayor de edad, libre y capaz» en el que deja constancia escrita de lo que quiere en su futuro, recordó la conferenciante. La idea es que, «si en un momento dado su situación de enfermedad es irreversible», este texto sirva de guía para que los sanitarios sepan quién es el representante legal o se toman decisiones sobre aspectos como los tratamientos que se quieren y cuáles se rechazan. Sánchez incidió en la idea de que el testamento vital se entronca con la legislación regional y es de obligado cumplimiento por los profesionales, quienes deben consultarlo y aplicarlo.
«El desconocimiento de la ciudadanía» es uno de los aspectos por los que hay tan pocos testamentos vitales registrados, expuso la conferenciante, ante lo que es necesario ampliar los puntos de registro y dar información sobre los conceptos necesarios para conocer cómo redactar el documento. «Cuando rellenas los ítem del testamento vital necesitas saber qué quiere decir muerte digna, los contextos en que se relacionan, qué es la eutanasia y suicidio asistido o qué es la adecuación del esfuerzo terapéutico», recordó la conferenciante, en declaraciones a la prensa.
Al conocer estos aspectos se pueden exponer aquellos elementos en que los médicos tienen claro «qué tratamientos se quieren y cuáles se rechazan» y, de este modo, hacer que «se apliquen todas las medidas que sean posibles para evitar el sufrimiento».
En cuanto al documento, el texto a registrar se divide en una parte en la que se realiza una declaración de valores y otra con las preferencias generales de cada individuo, aclarando aspectos claves sobre «la limitación del esfuerzo terapéutico o los cuidados paliativos». Prado Sánchez recordó que con este documento no solo se hace una elección personal sobre el final de la vida, además se evitan «problemas a la familia» o discusiones sobre qué hacer ante el final de la vida. Al documento, la organización recomienda sumar otro propio en el que se indican aspectos como la eutanasia, de ser legalizada, o el apoyo en el consumo de alimentos o bebidas ante enfermedades degenerativas.