Una escuela de capacidad

HIlario L. Muñoz
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La asociación Lantana da los primeros pasos para crear una escuela de deporte adaptado en Ciudad Real, única en Castilla-La Mancha, que incluye baile, hockey, boccia o baloncesto

Una escuela de capacidad - Foto: Rueda Villaverde

El deporte es una escuela de valores y de superación. Se trata de un elemento de ocio y una disciplina que, más allá de la competición, genera las sensaciones suficientes para saber dónde están los propios límites. A todos estos aspectos apela la asociación Lantana al lanzar su escuela de deporte adaptado, una iniciativa pionera en Castilla-La Mancha, donde no existe ninguna entidad ni municipio que cuente con tanta variedad de disciplinas programadas semanalmente.
«Había demanda y muchas personas con discapacidades severas que no hacían nada de deporte porque no había oferta deportiva», expuso el coordinador del proyecto de deporte adaptado, Pedro Román. En este sentido, Lantana comenzó hace años su proyecto de natación adaptada, una iniciativa que surgió de forma tímida pero que se ha convertido en una seña de la organización con personas llegadas de muchos municipios de la provincia. «Había gente con gran discapacidad como parálisis cerebral o enfermedades musculares» que no podían nadar por lo que el año pasado arrancó el proyecto Deporte para Todos, una iniciativa en la que se mostraba cómo se práctica boccia, una especie de petanca, que es deporte paralímpico, y que puede practicarse por cualquier persona, incluso las que presentan gran discapacidad, para lo que existen instrumentos que ayudan a jugarlo.
En abril ese proyecto de boccia se amplió con un horario que abarca de martes a jueves y nuevas disciplinas. El primer día hay danza inclusiva; el miércoles se ofrece deportes de raqueta en silla de ruedas, hockey y baloncesto; y el jueves boccia.

Una escuela de capacidad
Una escuela de capacidad - Foto: Rueda Villaverde
Se trata de tres disciplinas, entre las que destaca el hockey, ya que la intención de Lantana es conformar un equipo y que compita en competiciones nacionales de este deporte en el futuro. De este modo harán falta cinco jugadores que pueden usar o no stick con la mano, lo normal es que los integrantes de un equipo sean mixtos, entre quienes llevan el stick en la silla y quienes lo llevan en la mano. Por este motivo, la escuela de deporte adaptado, recordó Román, está enfocada con «personas con discapacidad física severa o parálisis cerebral» pero que no presenten déficit cognitivo, «ya que deben entender las reglas» por ese objetivo posterior de competir. Más allá de esa condición la escuela está abierta a personas de toda la provincia y de todas las edades, siempre que puedan manejar una silla de ruedas, ya que el material necesario lo cede la asociación a los participantes.
Por el momento, en los casi dos meses que llevan en funcionamiento, la escuela de deporte adaptado cuenta con una decena de integrantes, aunque la asociación se muestra esperanzada de su crecimiento. Para ello cuentan con la experiencia de la natación, que arrancó sin gente y ahora tiene lista de espera para nadar. «Los inicios son difíciles hasta que el proyecto se conoce pasa mucho tiempo», indicó Román, para señalar que es necesario acudir todas las semanas a ciertas horas y contar con el apoyo familiar para los traslados. «Esto es como una escuela deportiva de un club, los inicios son difíciles y hasta conseguir mayor participación pasará más tiempo».
Entre esos primeros participantes se encuentran Conchi y José Antonio, que participan en las sesiones de danza inclusiva, donde ya han puesto en práctica varios bailes y han aprendido «a bailar, a sentir la música y a mover la silla», en sus palabras. «Vamos a luchar», señala Conchi, en un descanso de su clase celebrada en el pabellón del instituto del Hernán Pérez del Pulgar, la instalación que le han cedido a Lantana para estas actividades. «En la danza inclusiva hay que tener en cuenta muchos aspectos porque la música, no solo el ritmo, debe ser doble» al tener en cuenta la velocidad de la silla y la movilidad que tienen quienes participan en el baile, comentó la monitora de la actividad Berta Martín. El objetivo, recordó, es desarrollar en septiembre bailes con los alumnos de esta escuela adaptada que va ampliándose en participación por momentos.
Una escuela de capacidad
Una escuela de capacidad - Foto: Rueda Villaverde