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El Centro de Adultos logra niveles prepandemia de matrículas

M. Lillo
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Las solicitudes crecen hasta generar lista de espera y destaca el interés por la digitalización, por los idiomas y por la FP relativa a la atención a la dependencia y al ámbito sanitario

Asistentes a una de las clases impartidas en el Centro de Adultos el pasado viernes. - Foto: Tomás Fernández de Moya

«La población tiene ganas de formarse» y con este espíritu, un total de 1.560 personas se han matriculado en la Escuela de Adultos Antonio Gala de Ciudad Real, que ha visto cómo la matriculación vuelve a situarse en niveles previos a la pandemia y que, al tener ya toda la oferta completa, cuenta con lista de espera. Así lo puso de relieve a este diario la directora de dicho centro, Rosa García, quién indicó que irán echando mano de dicha lista de espera conforme se registren bajas o cancelaciones, ya que su objetivo es tratar de dar cabida a todos los solicitantes.  

En el centro mantienen todas las medidas que contempla el plan de contingencia frente al coronavirus, el que ya estuvo activo el curso pasado y que se saldó «sin ningún brote», de manera que los centros fueron incluso una herramienta -dijo- para atajar posibles casos, dado que a los alumnos se les toma la temperatura a la entrada del centro, se mantiene el lavado de manos, la mascarilla, la ventilación y la distancia de seguridad, que en este curso se ha situado en los 1,20 metros. «Son espacios seguros», subrayó su directora.

De esta forma, este año se apuesta principalmente por la presencialidad, aunque se mantienen las clases en streaming para la Secundaria a distancia y para aquellas aulas en las que el aforo no permite la asistencia de todos sus miembros. En el resto de casos se aboga por la asistencia física del alumnado a clase, mientras que el año pasado todos los cursos se desarrollaban telemáticamente además de contar con la presencialidad. La vacunación, comentó su directora, viene a dar tranquilidad a unos centros que arrancaron el curso pasado con temor a los contagios y que ahora recuperan alumnos de mayor edad que el año pasado optaron por no matricularse. 

El perfil de los alumnos es muy variado, ya que comprende edades desde los 16 hasta los 96 años. En este curso, se ha percibido un incremento significativo de matriculaciones en cursos relativos a la digitalización, lo que supone «un efecto directo de la pandemia», ya que muchos vecinos han sido conscientes de la necesidad de ponerse al día con las nuevas tecnologías durante el confinamiento, por lo que ahora se lanzan a aprender.

También se registra una gran demanda en el aprendizaje de idiomas, que este año incorporan el italiano. En este caso se trata de enseñanza no reglada, por lo que no se acredita con certificados, de manera que la directora del centro atribuyó está alta demanda al deseo simplemente de aprender desde una perspectiva personal y no laboral y muchas veces encaminado a viajar. «Hay ganas de viajar», aseveró.

La FP es otra de las modalidades que se imparte en el Centro de Adultos Antonio Gala y que también ha visto cómo aumentaba su demanda, sobre todo teniendo en cuenta la posibilidad de tener acceso a una salida laboral tras la crisis derivada de la pandemia. En este caso la FP de enseñanza modular más demandada es la de atención a personas con dependencia y las de ámbito sanitario. 

El centro también cuenta con dos proyectos de Erasmus y ha sido admitido provisionalmente en un tercero, un programa por el que se apuesta de forma decidida desde este centro con el fin de enriquecerse de las herramientas de aprendizaje y enseñanza que se pueden poner en práctica en otros países.