Con sabor a gloria

Pilar Muñoz
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Las Carmelitas han puesto en marcha un obrador de dulces artesanales que están empezando a popularizarse entre los ciudadrealeños; la priora explica el secreto: productos de primera calidad, trabajo y amasar y hornear con mimo.

La hermana Silvia María prepara la.masa para cortar las pastas y a continuación introducirlas en el horno - Foto: Rueda Villaverde

El obrador San José de las Carmelitas Descalzas de Ciudad Real ya empieza a tener popularidad en la ciudad por sus deliciosos dulces, elaborados con mimo y productos de primera calidad. Las 21 monjas de clausura, de entre 30 y 90 años, que habitan en el robusto monasterio de la calle del Carmen vieron en la repostería un medio para subsistir, poder  hacer frente a los gastos de mantenimiento de un convento de esas dimensiones y con más de cuatro siglos de historia en sus paredes.
La vida del Carmelo es oración, silencio y trabajo. Realizan trabajos de bordado y elaboran las ostias. Pero la necesidad es grande y hace nueves meses las monjas decidieron llevar a la práctica una idea que les rondaba la cabeza: poner en marcha un obrador de dulces.  
«Ha supuesto una inversión muy grande. No teníamos dinero y había que ir haciendo frente a los gastos, pagar las máquinas», explica la madre priora María Elena tras abrir las puertas del convento a La Tribuna para mostrar el trabajo que realizan en el obrador y también en el huerto, en el que ya han plantado almendros, y en el jardín donde cultivan plantas y flores para la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.
Las máquinas del obrador son nuevas, indica la priora abriendo la puerta del obrador de donde sale un rico olor a dulces recién hechos o en proceso de elaboración de forma artesanal y con productos de primera calidad. Sobre la mesa, bandejas con pastas, hojaldre, empanadillas de cabello de ángel, yemas, dulces de almendra, magdalenas, palmeras de chocolate, bombones ... Y al frente del obrador la hermana María Isabel, que llegó de Perú hace 20 años y que se esmera en la elaboración de unos dulces de almendra, mientras la hermana Silvia María, de Croacia, prepara la masa, la recorta y da forma a las pastas, cordiales...
Les ofrecieron unas máquinas de segunda mano, pero costaba más arreglarlas. «Además, Sanidad  nos dijo que no servían porque una tenían unas grietas por donde se metía la masa y la otra un rodillo de madera y no nos lo permitían». Así que  tuvieron que hacer la inversión y comprar dos hornos, una batidora, una amasadora y una laminadora para estirar la masa, además de otra para empaquetar.
«Se realizaron todas las gestiones conforme a la ley, se pidieron las licencias y permisos a Sanidad y todas las administraciones competentes», explica la priora.
En agosto abrieron el obrador San José ( lleva su nombre porque es el padre del carmelo teresiano) y «nos van conociendo y demandando dulces». Se pueden adquirir a través del torno y también por encargo. En Navidad alguna empresa les encargaron varias cajas de dulces para regalar. Lo que más piden por regla general son palmeras de chocolate y rosquillas; en Navidad, mazapán y mantecados; y en Semana Santa, torrijas y rosquillos. Lo más trabajoso es el hojaldre. También piensan en personas con problemas de azúcar o que sean intolerantes al gluten o la lactosa: para estos casos ya han empezado a elaborar dulces que no lleven ni productos lácteos ni azúcar.
El horario de primavera-verano para adquirir dulces a través del torno es de 9.00 a 13.00 y por la tarde de 17.00 a 20.00 horas. (Más información en la edición impresa )