Música para el refugio

Nieves Sánchez
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Todos los días, Alberto saca los altavoces a su ventana y pincha durante una hora temas a petición de sus vecinos de la calle Refugio, que también le hacen llegar reflexiones y poesías para que las lea a través de su micrófono

Música para el refugio - Foto: Tomás Fernández de Moya

Todos los días por la tarde, a la misma hora, Alberto Rodríguez abre su ventana, en un primer piso de una casa de tres alturas, en el número 28 de la calle Refugio. Saca los altavoces y se pone a pinchar música con su mesa de mezclas a petición de sus vecinos, que desde el lunes le hacen llegar sus propuestas por WhatsApp, además de poesías y reflexiones para que las lea con su micrófono al mundo. Desde hace más de dos semanas, este joven ingeniero químico de 26 años rompe el silencio obligado de un barrio a base de temas musicales, en lo que ha venido a llamar ‘Radio Refugio’, una iniciativa comunitaria que está marcando la rutina de sus vecinos. «Todo empezó el primer día de los aplausos a los sanitarios, a las ocho de la tarde; salimos muy poca gente a las ventanas y se veían caras tristes, la gente estaba cabizbaja, y pensé en qué podía hacer para levantar el ánimo de mis vecinos». Aficionado a la música, este joven sacó sus altavoces a la ventana el día siguiente y justo antes de la ovación a los que nos ayudan puso a sonar a todo volumen Resistiré, el tema del Dúo Dinámico que se ha convertido en un símbolo de la resistencia a la pandemia. Sus vecinos se empezaron a animar hasta convertir el momento en un espacio de una hora de acompañamiento musical, un parón que Alberto utiliza diariamente como descanso mientras prepara su doctorado y que sirve de bálsamo para los demás en estos tiempos raros. «Mi padre me ayuda a sacar los altavoces un poco antes de las 19.30 horas y estoy pinchando hasta las 20.30, me hago un listado de 20 canciones diarias y voy poniendo, además de incluir las que ya me están enviando a mi móvil los vecinos». En el repertorio hay de todo, reflejo de todos los gustos y edades que conviven en la calle Refugio. «Llueva o haga frío, yo seguiré poniendo música, porque aunque las ventanas estén cerradas, sé que la gente la escucha y les acompaña, porque muchos me lo dicen». Además, desde hace unos días al final del espacio, Alberto lee alguna reflexión de cosecha propia o de alguna celebridad y hace unos días pidió a sus vecinos que le hagan llegar las suyas para narrarlas por el micrófono de esta improvisada radio comunitaria. ‘Radio Refugio’ empieza con una música de banda sonora para llamar la atención y después todo música, que finaliza con palabras. «A mis padres y a mí nos ha sorprendido mucho la respuesta de la gente, porque el día que di mi teléfono por el micro, muchos vecinos lo apuntaron y me escriben, de hecho me escribió una mujer que me dijo que no vive en Refugio pero que nos escucha desde su casa». Para Alberto, esta iniciativa le está suponiendo una forma de estar en sintonía, en armonía con su comunidad, con personas a los que prácticamente no conocía. «Conozco a mis vecinos de enfrente y de al lado, pero ahora me escribe gente que no he visto en mi vida o no he reparado en ellos, hoy leeré un poema muy bonito que me ha hecho llegar una señora». Gente anónima que todos los días durante una hora tiene una cita en sus balcones. Música para el refugio.