30 hombres y mujeres de ley

Pilar Muñoz
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La magistrada de la Audiencia Provincial manifiesta su respeto a la abogacía tras confesar que es la profesión más hermosa del mundo

30 hombres y mujeres de ley - Foto: Pablo Lorente

El Colegio de Abogados de Ciudad Real premió en la festividad de la patrona a treinta abogados de ley. Se le reconoció sus 25 años de ejercicio profesional con una hoja de servicio sin tacha, destacó con orgullo el decano Cipriano Arteche en un abarrotado salón de actos.
Fue una ceremonia emotiva, reivindicativa y con alguna nota de buen humor. El punto reivindicativo lo puso el abogado Javier Sánchez Izarra, portavoz de sus compañeros homenajeados.
Izarra fue contundente al reivindicar la figura del «letrado tradicional, amante de las formas, de la liturgia, de gente como Carlos Parra», dijo rompiendo en aplausos el auditorio. Su segunda reflexión fue más «amable» que la primera. Recordó una película que le «encanta»: Filadelfia. «Le preguntan al abogado protagonista de la cinta qué es lo que más le gusta del Derecho, de la Abogacía y respondió una cosa que suscribo íntegramente y que me da fuerza todos los días cuando me pongo la toga. Dijo que lo que más le gustaba es que esta profesión te permite algunas veces, no siempre, pero sucede en algunas ocasiones, participar en el hecho de hacer justicia, y cuando eso ocurre es realmente emocionante». Palabras que calaron y que volvieron a arrancar el aplauso de los asistentes.
La magistrada de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, Pilar Astray, también emocionó al auditorio y provocó un fuerte y sentido aplauso al asegurar que la abogacía es la profesión más bonita del mundo, declaración que viniendo de una juez sonó a gloria a los abogados. «Como decía Voltaire, si no hubiera sido juez habría elegido la abogacía», añadió.
Dijo que jueces y magistrados tienen pocas oportunidades de dirigirse a un abogado a corazón abierto para mostrarle el respeto que tienen por esta profesión que «admiró y que me suena a casa», dijo en alusión a sus padres, ambos abogados. Siendo muy pequeña ya supo lo que lo significaba ganar en costas, le hicieron un buen regalo.
El padre de Pilar Astray murió en una sala de vistas, defendiendo a un cliente. Sufrió un infarto. Su madre siguió al pie del cañón con su profesión. De ahí que Astray conozca bien los entresijos de la abogacía y sepa de los sacrificios, dedicación y entrega de los abogados.
En su discurso no dudó al aseverar que «una sociedad que no busca la justicia está enferma», no hay Estado de Derecho si no se pueden defender la leyes y «no puede haber justicia sin abogados, que son pieza fundamental en el sistema de administración de justicia en la defensa de los intereses en conflicto, de los ciudadanos».
No pasó por alto la magistrada de la Audiencia Provincial de Ciudad Real las condiciones de trabajo y la realidad, que «no dejan de ser complicadas con una legislación ampliar, problemas en LexNet, juzgados sobrecargados, una planta judicial muy deficiente en Castilla-La Mancha».
Después de tantos años de experiencia en Ciudad Real es consciente de la dedicación y el desempeño de los colegiados de Ciudad Real, que sin duda se puede calificar de excelente. «Una insignia es un trozo de metal, pero su gran valor es que detrás de la misma están ustedes, profesionales del Derecho entregados a la causa desde hace 25 años, aplicando su esfuerzo para la defensa de los derechos ajenos», sentenció.
De su lado, la teniente fiscal Carmen Mendiola, que representó a la Fiscalía de Ciudad Real en el acto, aprovechó la ocasión para pedirle a los abogados que se lean bien la nueva guía de conformidad, impulsada por el fiscal superior de Castilla-La Mancha, para resolver conflictos de una forma satisfactoria, y eludir pleitos «que solo conducen a hacerle pasar un mal rato al cliente».