Medio millar de ciudadrealeños renunciaron a su herencia

I. Ballestero
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Medio millar de ciudadrealeños renunciaron a su herencia - Foto: Pablo Lorente

Las renuncias a heredar crecen por sexto año consecutivo pese a que la región tiene uno de los panoramas fiscales más beneficiosos gracias a exenciones y bonificaciones

La modificación en el Impuesto de Sucesiones está siendo una de las promesas recurrentes durante la campaña electoral. El cambio abordado por el nuevo Gobierno andaluz y las diferentes propuestas de los partidos de cara a su armonización o su supresión en el resto del país tras las elecciones del 28 de abril se produce en un momento en el que, en la provincia de Ciudad Real y en toda Castilla-La Mancha, las renuncias a heredar mantienen una línea ascendente que dura ya seis ejercicios consecutivos. El año pasado, más de medio millar de ciudadrealeños renunciaron a sus herencias en un acto tras el cual se esconden motivos muy diferentes, pero que parecen tener poco que ver con el propio Impuesto de Sucesiones, que es el que realmente centra el debate. De hecho, tal y como reconoció el decano del Colegio de Notarios de Castilla-La Mancha, Luis Fernández-Bravo, a este diario, la región disfruta uno de los panoramas fiscales más beneficiosos a la hora de heredar, con exenciones para cada descendiente de los primeros 176.000 euros y bonificaciones progresivas de entre el 95 y el 80 por ciento del impuesto. «Hay un tratamiento fiscal francamente muy bueno», apuntó.
Pese a esas exenciones y bonificaciones, cada vez son más los ciudadrealeños que renuncian a su herencia. Según las cifras del Colegio de Notarios de la región consultadas por este diario, el año pasado fueron 514 los ciudadrealeños que realizaron el acto oficial para la renuncia, prácticamente una de cada tres que registró el conjunto de la región (1.660). La tendencia es al alza en los últimos seis años, habiéndose multiplicado casi por cuatro el número de renuncias en apenas un lustro. En el año 2012, el Colegio de Notarios registró 151 renuncias en la provincia, una cifra que desde entonces no ha parado de crecer: 192 en el año 2013, 265 en el año 2014, 319 en el año 2015, 360 en el año 2016 y 370 en el año 2017. En 2018 crecieron un 38 por ciento en la provincia. Esa progresión se ha dado también en el conjunto de Castilla-La Mancha, aunque en la región la progresión comienza un año antes: 592 en 2011, 656 en 2012, 825 en 2013, 1.014 en 2014, 1.169 en 2015, 1.301 en 2016 y 1.325 en 2017. El año pasado la cifra volvió a subir hasta las 1.660.
Si detrás de ese incremento de las renuncias no se encuentra el exceso de gravamen a través del impuesto de sucesiones, ¿qué motivos pueden existir? Fernández-Bravo reconoció que pueden existir muy variados, pero que uno de los más recurrentes es la existencia de deudas. «Es uno de los casos más frecuentes, el hecho de que la pérdida de valor del bien a heredar haga que éste sea inferior a las deudas que se contraen, es decir, que el pasivo sea mayor que el activo», aseguró. Es una renuncia preventiva, por así decirlo, aunque motivos existen muchos. «Puede que exista una enemistad personal que hace que alguien renuncie a heredar o que un hermano en vida ya haya recibido su parte, y renuncie en favor de los otros hermanos para conseguir un reparto más igualitario, aunque en este caso hay que tener cuidado con el efecto fiscal oneroso que se puede producir para el resto de beneficiarios».
Además, de un tiempo a esta parte se ha producido una especie de ‘cultura’ de la renuncia. «Antes renunciar a una herencia podría estar mal considerado, pero ahora no es así y mucha gente que no sabía que existía esa posibilidad se la está planteando», reconoció el decano del Colegio de Notarios de la región.
Fernández-Bravo subraya las condiciones que se dan en Castilla-La Mancha porque identifica realidades en otras regiones que son «verdaderamente dramáticas». «Hay muchos casos en los que no hay liquidez alguna, exclusivamente bienes, y como el valor de mercado y la valoración fiscal muestran últimamente una ausencia de correlación importante, realmente grave, no queda más remedio que renunciar por no poder asumir el pago del impuesto». En la región, sin embargo, la mayoría de las herencias no paga o lo hace muy poco. «Para cada beneficiario hay una exención total hasta los 176.000 euros y a partir de esas cantidades bonificaciones que parten del 95% y llegan hasta el 80, según los tramos», finalizó Fernández-Bravo.