El cielo decidió

M. Sierra
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La amenaza de lluvia dejó a Ciudad Real sin una de sus procesiones más solemnes, tras un cortejo matinal que dio esperanzas

El cielo decidió - Foto: Tomás Fernández de Moya

El cielo gris, amenazante de lluvia, deslució un Viernes Santo que sólo vio en la calle la procesión matinal compuesta por cinco hermandades, pero con un relato incompleto, tras decidir la Hermandad del Cristo de la Piedad que la previsión de lluvia era suficiente para no salir de San Pedro ante el estado delicado de dos imágenes de su paso de misterio.  
El patrimonio material pero también el humano es el que busca salvaguardarse cada vez que una hermandad decide no realizar su estación de penitencia en la calle. Una decisión dolorosa que dejó las calles de Ciudad Real ayer casi vacías de Pasión y los templos llenos de emociones, lamentaciones y sueños rotos convertidos en lágrimas unas veces y en miradas perdidas otras.
La herencia de un Jueves Santo  sin procesiones por la amenaza de una lluvia intensa que llegó a deshora, lejos de desmotivar a las hermandades del Viernes Santo, considerado uno de los días más solemnes de la Semana Santa ciudadrealeña, les llevó a creer en el milagro de una primavera loca que diera la esperada tregua, que no llegó para todos. La primera de las hermandades que tuvo que ceder a los caprichos del cielo fue la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima del Amparo en su gracia y Esperanza, que se quedaba en San Pedro recién estrenada la madrugada del viernes que fue recibida con la lluvia que llevaba horas esperándose. Era la segunda vez en diez días que el tiempo les obligaba a vivir su devoción tras las puertas de San Pedro, tras un año de trabajo, de ensayos, que en apena unos minutos el agua convirtió en nada.    

El cielo decidió
El cielo decidió - Foto: Tomás Fernández de Moya
El Viernes Santo apenas comenzaba y hacía temer a todos que lo sucedido el día anterior, se repetiría.  De eso hablaban precisamente las calles vacías de gente que encontró a su paso la procesión matinal del viernes, que  nadie esperaba. Calles que fueron llenándose de devotos y curiosos una vez que el cielo gris confirmó esa esperada tregua que aprovecharon las hermandades de la Oración en el Huerto, el Encuentro, Jesús Caído y la Misericordia. Un cortejo procesional cargado de obras de arte, con tallas de primer orden, firmadas por Luis Marco Pérez o José María Rausell, que aunque bello en la calle resultó deslucido ante la ausencia de la hermandad de las Tres Cruces, Cofradía del Perdón y de las Aguas, que prefirió no arriesgarse ante el estado delicado de la policromía de dos de sus imágenes, como explicó a La Tribuna, la hermana mayor, Pilar Cervantes.          
Con esta procesión en la calle, resurgió la esperanza de que el día se mantendría y convertiría la ausencia del Jueves Santo en la anécdota de 2019. Pero arrancada la tarde, el gris plata se tornó oscuro y tan incierto que la esperanza de procesionar fue desapareciendo a medida que avanzaban las horas  y caía el termómetro. Poco a poco cobraba sentido que el cielo pudiera romperse en cualquier momento. Y los últimos partes de la Aemet hacían desaparecer  cualquier ápice de esperanza y relegaban a la jornada  de fe a los templos del Viernes Santo, la ermita de los Remedios, la Catedral y la Merced, convertidos en pequeños hervideros de hermanos listos para salir, pendientes del móvil y de un  cielo silencioso pero amenazante.
A las 19.15 horas, la Hermandad del Santo Descendimiento fue la primera en confirmar lo que ya se esperaba, que el Santo Entierro, por segundo año consecutivo, no haría su estación de penitencia. Francisco José Martínez González, hermano mayor de la cofradía, fue el encargado de  hacer el triste anuncio, primero a los suyos, a puerta cerrada, y después al pueblo. Lágrimas,  desilusión y templanza acompañaron esta noticia que se repetiría minutos después desde el púlpito de la Catedral al resto de hermandades que conforman este cortejo, la del Santísimo Cristo de la Piedad, Nuestra Señora de los Dolores ‘Ave María’, ambos misterios en dicho templo, la hermandad de Nuestra Señora de Las Angustias y la Real Hermandad del Santo Sepulcro, que este año celebraba el 75 aniversario de la salida del paso, motivo por el que se esperaba que fuera acompañada por el presidente de la Junta de Comunidades, Emiliano García-Page.
El cielo decidió
El cielo decidió - Foto: Tomás Fernández de Moya
La  lluvia tardó en llegar, pero su amenaza sirvió para dejar huérfana de cofrades la ciudad en la tarde del Viernes Santos que tuvo que vivirse en el interior de estos templos. De ahí que la ermita de los Remedios dejara sus puertas abiertas hasta las 22.30 horas, para recibir a aquellos que quisieran disfrutar de la belleza de la talla de Luis Marco Pérez. O que la Catedral celebrara un particular  homenaje al fallecido obispo emérito Rafael Torija, al que se brindó una breve y elegante ‘levantá’ de la Dolorosa que dejó a los allí presentes con ganas de más. Fuera, el tiempo se complicaba, preparándose para que horas después el cielo finalmente se rompiera. 


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