Casi 70 bibliotecas se integran en la red regional

Ana Pobes
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Casi 70 bibliotecas se integran en la red regional - Foto: /Fotos: Rueda Villaverde

La identificación móvil y electrónica del usuario y poder acceder al fondo del resto de los centros de otras provincias son algunas de la ventajas de pertenecer a esta red regional

Un total de 67 bibliotecas de diferentes municipios de la provincia se han integrado a la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha como así informaron a La Tribuna fuentes de la Junta de Comunidades. A nivel regional, el listado lo lidera Toledo con 119 centros seguido de Albacete con 85 y Cuenca con 70. Ciudad Real y Guadalajara incorporan 67 y 39, respectivamente.   
Casi 70 centros de localidades como Alcázar de San Juan, Bolaños de Calatrava, Pedro Muñoz, Socuéllamos, Manzanares, Villarrubia de los Ojos, Poblete, Puertollano, Daimiel, Cózar, Piedrabuena, Torralba de Calatrava y Puebla de Don Rodrigo, entre otras muchas, «ponen fin a la vía administrativa para su integración en dicha red tras su aprobación en la Comisión Técnica de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha». Asimismo, en esta ocasión, el municipio de la provincia que más bibliotecas integra a la red es Ciudad Real capital con diez Bibliotecas Públicas Municipales ubicadas en los barrios del Pilar, la Granja, la Poblachuela, Larache, Los Ángeles, Pío XII, San Juan de Ávila, Santiago y Valverde, además de la biblioteca de Las Casas, una de sus pedanías. 
La misión de esta Red regional, dependiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, es ofrecer servicios bibliotecarios públicos homogéneos y de calidad a toda la ciudadanía de Castilla-La Mancha como así informa en su página web. Su creación y funcionamiento está regulado por la Ley 3/2011, de 24 de febrero, de la lectura y de las bibliotecas de Castilla-La Mancha. 
Los servicios públicos ofrecidos por cada una de las bibliotecas que forman parte de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha son financiados por las instituciones que son titulares o gestoras de dichos centros. En el caso de las bibliotecas de carácter municipal, la Consejería de Educación, Cultura y Deportes mantiene distintas líneas de apoyo económico a los ayuntamientos para la cofinanciación de los gastos derivados del mantenimiento de los servicios ofrecidos por sus bibliotecas públicas.
Además, adherirse a la red regional supone que olvidarse el carné de la biblioteca en casa ya no es  un problema para los usuarios de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla – La Mancha. Desde el pasado 1 de febrero tienen la posibilidad de llevar el carné siempre encima y disponible gracias a sus dispositivos móviles. La medida hará que los usuarios de las más de 422 bibliotecas de la Red de Castilla-La Mancha vayan siempre preparados e identificados para disfrutar de los servicios que se ofrecen desde sus bibliotecas.
Esta identificación móvil y electrónica es complementaria a la tarjeta tradicional de usuario. La Comisión Técnica de la Red de Bibliotecas de Castilla-La Mancha aprobó esta medida, y acordó que la identificación incorporada en los dispositivos móviles de la Red de Bibliotecas fuera un sistema de identificación válido para el uso de los servicios bibliotecarios.
Ventajas a las que el concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Tomelloso, Raúl Zatón, añade alguna otra como el carné único para toda la red y que posibilita acceder al fondo bibliotecario de toda Castilla-La Mancha. Así por ejemplo, argumenta, en el caso de que alguien quiera un libro que no haya en la biblioteca de Tomelloso se puede solicitar al resto de centros provinciales y regionales que dispongan de él, por lo que de esta forma, «el fondo bibliotecario es mucho más amplio», subraya. 
La biblioteca Puerta de Alarcos de Poblete es otra de las 67 que se han adherido. Raquel Mora es su responsable, quien resalta también algunas de las ventajas como el derecho de acceder a los servicios técnicos de apoyo que ofrece la Junta y el compromiso de los ayuntamientos a contratar personal cualificado, así como destinar un presupuesto anual para la adquisición bibliográfica y multimedia para la renovación de las colecciones, pues «sin un presupuesto las colecciones no se renuevan y se quedan obsoletas», además de una formación continúa, entre otras muchas.