«El trabajo de vagonero es el más duro que hay en la mina»

Diego Rodríguez
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Entrevista a Bernardo Zamora, exminero y persona homenajeada en el XX Festival Homenaje al Minero de la Agrupación Folclórica Virgen de Gracia

Bernardo Zamora, exminero - Foto: / D. R.

Bernardo Zamora (Puertollano, 1924) ha trabajado de minero del carbón durante tres décadas y en la tarde noche de ayer fue homenajeado en la vigésima edición del Festival Folclórico Homenaje al Minero que organiza la Agrupación Folclórica Virgen de Gracia de Puertollano. A sus 91 años de edad, este exminero vive con su esposa en la pedanía de El Villar y en sus ratos libres se dedica a realizar pequeñas tareas de bricolaje y a escribir poesía.

¿Qué le ha parecido que la Agrupación Folclórica Virgen de Gracia haya decidido homenajearle en el XX Festival Homenaje al Minero?

Muy bien. Estoy muy contento de que hayan pensado en mí para esto. Nunca había participado en nada de esto y estoy muy agradecido a la Agrupación Folclórica Virgen de Gracia que hayan pensado en mí para este acto.

¿Qué sintió cuando le comunicaron que iba a ser usted el homenajeado?

Un matrimonio de aquí, de El Villar, forma parte de la Agrupación Folclórica Virgen de Gracia de Puertollano y ya el año pasado me dijeron que habían pensado en mí para este homenaje. Pero al final en la pasada edición el homenajeado fue otro y decidieron dejarlo para este año. Así que aunque algo sabía, he de reconocer que me ha hecho mucha ilusión. Siempre es bonito que se acuerden de uno para estas cosas. Y, a modo de agradecimiento, he leído un poema. Porque yo soy poeta autodidacta y de vez en cuando escribo cosillas. Mi mujer y yo, que vivimos solos, de vez a veces nos ponemos a escribir poesías.

¿Cuántos años estuvo usted trabajando en la mina?

Estuve treinta años dedicados a la minería. Entré por vez primera el día 4 de octubre de 1943, una fecha que jamás se me va a olvidar, y salí en 1973. Treinta años justos he estado. He trabajado en cada uno de los nueve pozos de la Peñarroya (Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya -SMMP- era la empresa que gestionaba las minas en Puertollano). Empecé en el pozo de La Cruz y de ahí fui pasando al resto conforme los jefes nos lo iban diciendo y en función del trabajo que había. Recuerdo en el primer pozo estuve dos años y tenía que ir andando cada día, y eso que estaba a casi diez kilómetros. Por suerte, con el tiempo me pude cambiar al pozo de Santa María, que estaba más cerca, y después cuando Peñarroya se quedó con la mina de ‘La Bilbaína’, me fui a ese pozo, mucho más cerca del pueblo. Ahí estuvimos hasta que la terminamos y después pasamos a otros pozos. Puedo decir que he conocido todos los pozos de la Peñarroya. En el último pozo en el que trabajé fue en el pozo Elorza.

¿Qué funciones desempeñó en la mina?

Estuve quince años de vagonero y otros quince de dinamitero en un polvorín. Yo era el que llevaba el control del polvorín. Cada día venía un camión para traerme la dinamita y los detonadores y tenía que controlar lo que había y que nunca faltara. El trabajo de vagonero es mucho más duro y me alegré cuando me pusieron en el polvorín, que era más llevadero en cuanto a trabajo aunque también es cierto que entraba de los primeros y salía de los últimos. El vagonero creo que es el trabajo más duro que hay en la mina.

La minería ha sido muy importante en Puertollano y cada vez hay menos actividad en este sector. ¿Qué le parece que la minería del carbón esté próxima a desaparecer en la comarca?

Lo que queda casi que no es minería, ya que es a cielo abierto. No tiene nada que ver con lo que hacíamos nosotros, que nos metíamos hasta el fondo de los pozos. La verdad es que me da mucha pena que esté desapareciendo la minería. Cuando yo estaba llegamos a ser unos nueve mil mineros, y ahora quedan ya muy pocos trabajadores en Encasur.

¿Qué sintió cuando el viernes de la semana pasada fue demolida la torre de refrigeración de la central térmica de carbón de Viesgo, más conocida como ‘La Sevillana’?

Pues la verdad es que me dio mucha pena, tanto cuando cerró como cuando han tirado la torre. Ahora hay que ver lo que pueda pasar con Elcogas. Ojalá tenga futuro y pueda seguir abierto. La última vez que pasé por allí vi que tienen muchísimo carbón almacenado.

En todo este tiempo, ¿cómo ha visto el cambio que ha experimentado esta ciudad?

Pues ha cambiado mucho. En algunas cosas para bien y en otras para mal. Creo que antes había más trabajo que ahora y la ciudad era más importante. Esto era una zona minera donde casi todo el mundo tenía trabajo y había dinero, y eso se notaba en los bares y en los comercios. Pero cuando Peñarroya nos dejó parados, Puertollano comenzó a venirse abajo. A mí me echaron con menos de cincuenta años y me dejaron con poco más de ocho mil pesetas al mes. Eso hizo que tuviera que buscarme trabajillos para sacar adelante a mi familia, y eso hizo que quisieran denunciarme por trabajar mientras estaba jubilado. Pero la verdad es que con lo que me daban de pensión no se podía vivir. Por suerte esto se solucionó y pude estar un tiempo trabajando en la construcción, ya que se demostró que de lo único que no podía trabajar era en la mina. Espero y deseo que la situación económica mejore y que la ciudad prospere.