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Arlequines, guardianes de la tradición

Eduardo Gómez / Miguelturra
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El club de Miguelturra mantiene muy viva la práctica del rugby en la provincia e invita a los aficionados a probar este deporte

Los Arlequines, en uno de sus entrenamientos. - Foto: Rueda Villaverde

La nobleza es una de las virtudes que se asocia siempre al rugby, un deporte alejado de los grandes focos en España, pero que atrapa a todo aquel que lo prueba. En Ciudad Real la práctica de esta disciplina se remonta ya a hace tres décadas, si bien, actualmente solo los Arlequines de Miguelturra compiten con regularidad. Este conjunto inició su andadura a finales de 2012, cuando la localidad churriega acogió y aglutinó en un club a los practicantes de numerosos puntos de la provincia. Su propio nombre, Arlequines, ya es un guiño a la tradición carnavalera de Miguelturra, de la que también son embajadores.

Actualmente militan en la Segunda División de Andalucía, ya que en Castilla-La Mancha no hay Federación ni competición como tal, y cuentan con 27 jugadores con ficha, a los que hay que sumar otros que ayudan en los entrenamientos, incluidas ocho chicas.

Hace unos años Arlequines llegó a contar en su estructura con dos equipos sénior, uno masculino y otro femenino, más un conjunto sub 18 y una escuela. Sin embargo, la pandemia fue un importante freno, aunque el Arlequines sobrevivió «y eso es una buena señal», asegura su presidente, José Ramón Romero.

Los Arlequines, en uno de sus entrenamientos.Los Arlequines, en uno de sus entrenamientos. - Foto: Rueda VillaverdeEn sus filas hay jugadores de todos los puntos de la provincia e incluso algún año han contado con algún irlandés que estaba de Erasmus. 

Javier Hidalgo, uno de los veteranos del rugby de Ciudad Real con tres décadas de experiencia en este deporte, es el director técnico  y destaca que «siempre hemos encontrado mucho apoyo, tanto por parte de las instituciones como por la gente, que son muy fieles viniendo a ver nuestros partidos».

Otra de las señas de identidad de Arlequines es su implicación en la vida social de Miguelturra, manteniendo siempre sus puertas abiertas para aquel que quiera conocer este deporte. «El que empieza, repite», asegura Hidalgo.

Los Arlequines, en uno de sus entrenamientos.Los Arlequines, en uno de sus entrenamientos. - Foto: Rueda VillaverdeEn cuanto a instalaciones utilizan el campo y el gimnasio del Estadio Municipal, «somos un club envidiado por otros muchos», afirman, y uno de sus grandes objetivos es fomentar la cantera. «Los Arlequines somos muy tercos y lo que nos proponemos lo conseguimos», advierten.

Los jugadores se sufragan su ficha, 235 euros por temporada, dado el elevado coste del seguro médico, y además el club cuenta con ayudas de patrocinadores privados, como Juan Pedro Coronel, y subvenciones institucionales. 

Tratándose de rugby, es inevitable hablar del 'tercer tiempo', tradición de este deporte consistente en que tras el encuentro los dos equipos, aficionados y árbitros confraternizan en un ambiente distendido.   «Somos una escuela de vida, no solo deportiva. Jugar al rugby te cambia la vida porque el compañerismo está por encima de todo. Eso no existe en ningún otro deporte», resaltan.

Arlequines, guardianes de la tradiciónArlequines, guardianes de la tradición - Foto: Rueda VillaverdeAdemás, desmienten con rotundidad que el rugby sea un deporte violento y recuerdan que se adapta muy bien a cualquier condición física, de tal forma que cualquiera puede tener cabida.

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Arlequines, guardianes de la tradición - Foto: Rueda Villaverde
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