La dudosa eficacia de los cohetes antigranizo

R. Chávarri
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Cada año se interceptan en la provincia medio centenar de estos cohetes, cuya utilidad rechazan expertos climatólogos, que alertan de que generan severos problemas medioambientales

La dudosa eficacia de los cohetes antigranizo

En la provincia de Ciudad Real, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado interceptan, cada año, alrededor de medio centenar de cohetes antigranizo. Los últimos, esta misma semana en Torralba de Calatrava, los anteriores en localidades ciudadrealeñas como Daimiel y Alcázar de San Juan. Se trata de un tipo de aparatos que se suelen utilizar para evitar que se generen tormentas sobre zonas de cultivos, pero cuyo uso y compra requiere de la autorización del Ministerio de Industria, de la confederación hidrográfica correspondiente a la zona donde se va a utilizar y de la Subdelegación del Gobierno de turno y, además, su eficiencia está más que en duda. «No sirven para nada», asegura de forma contundente Jonathan Gómez Cantero, el hombre del tiempo en CMM Media y geógrafo-climatólogo experto en riesgos naturales, que ha trabajado en tareas relacionadas con medio ambiente, climatología, naturaleza con experiencia a nivel internacional e incluso en la ONU, publicando multitud de libros y artículos científicos sobre meteorología, clima y cambio climático. «El resultado es nulo», explica a propósito del uso de estos cohetes Gómez Cantero, que tira de estudios e investigaciones realizadas que no han dado resultados. De hecho, apunta que si este sistema funcionara, países como Estados Unidos, «que sufren tormentas mucho más importantes que las de aquí, con víctimas mortales, los utilizarán para evitarlas, pero no lo hacen porque no funcionan», afirma. Estos cohetes explotan en una nube o alrededores y se supone que a raíz de su explosión provocan que el granizo se desintegre, «pero su efecto dura muy poco en el tiempo y en el espacio. Las partículas de yoduro de plata, que es de lo que suelen estar compuestos, acaban cayendo enseguida del cielo. Están cuestión de minutos en el aire, y cuando caen no sirven de nada. Sería como echar un antibiótico de 800 gramos en un embalse», dice Gómez Cantero acerca del efecto que pueden tener estos artilugios, y habla también del impacto ambiental del uso de la pólvora necesaria para que explote el cohete y del propio yoduro de plata, un material pesado con un alto nivel de toxicidad, parecido al mercurio, y que puede terminar pasando a la cadena animal tras ser absorbido por el suelo. La Guardia Civil de Ciudad Real recordaba tras las últimas incautaciones que, ante la aparición tanto de éste como de otro tipo de artefactos explosivos, se deben abstener de tocarlo, moverlo o manipularlo de cualquier forma, debido a su peligrosidad, debiendo únicamente marcar su ubicación y avisar a la Guardia Civil. La Guardia Civil agradecía también la colaboración ciudadana y recuerda que dispone del teléfono de atención permanente, 062, para comunicar cualquier tipo de incidencia.
 



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