La UCLM buscará grabados rupestres en los pozos de Navarro

A. Criado
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Tras las excavaciones de Picón y Quero, la campaña de 2019 se centrará en este paraje alcazareño donde ya se han documentado decenas de petroglifos medievales.

La UCLM buscará grabados rupestres en los pozos de Navarro

El proyecto para el estudio y la documentación integral de grabados rupestres en el Campo de San Juan, impulsado por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), localizará esta campaña sus excavaciones en el paraje alcazareño de los pozos de Navarro, donde en años anteriores ya fueron documentados decenas de petroglifos de época histórica (entre los siglos XIV y XVIII) hallados a ras de tierra. El libro Grabados rupestres en La Mancha Centro recoge estos grabados y otros descubiertos en varios parajes de Alcázar de San Juan y Campo de Criptana.
Víctor López-Menchero, coordinador de los trabajos arqueológicos, forma parte del equipo mixto de ocho investigadores que participará esta campaña en las excavaciones en los pozos de Navarro. En años precedentes se llevaron a cabo en Picón y en la localidad toledana de Quero con «muy buenos resultados». Tras el trabajo de campo, que finalizará a últimos de octubre, vendrá la documentación y estudio de los grabados localizados, en su inmensa mayoría de «temática religiosa popular».
En declaraciones a La Tribuna,  López-Menchero recuerda que estos trabajos vieron la luz en 2015 en el marco de un proyecto de I+D+i financiado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que también aporta fondos esta campaña a través de la convocatoria de subvenciones de investigación de patrimonio arqueológico y paleontológico. Hasta la fecha, los investigadores han actuado en siete estaciones o espacios rupestres en la provincia de Ciudad Real (tres en Alcázar de San Juan y uno en Puertollano, Abenójar, Picón y Campo de Criptana), siendo el «más importante y extenso» el de los pozos de Navarro, precisamente donde este año se llevarán a cabo las excavaciones.
El objetivo de la investigación es la búsqueda y documentación de grabados rupestres o petroglifos medievales y de época moderna. El investigador de la UCLM explica que gran parte de los trabajos, la localización y documentación con técnicas tridimensionales, se desarrollan «al amanecer, al atardecer y por la noche con luz rasante», ya que «están muy erosionados y durante el día son casi imperceptibles al ojo humano en mitad del campo». Por el día, una vez localizados, se llevan a cabo las excavaciones.
Durante estos años han hallado más de 200 grabados rupestres de época histórica, «asociados en su mayoría a la religiosidad popular cristiana». «Nos permiten estudiar la mentalidad de la época y su vinculación con el hecho religioso en un periodo en el que las manifestaciones que conocemos responden generalmente a la élite: realeza, nobleza y clero», afirma Víctor López-Menchero para añadir que entre los petroglifos más curiosos se encuentran el de un toro de lidia con las banderillas y la espada clavadas en el lomo y dos tableros de juego o alquerques, que se introdujeron en la Península en la Edad Media.