Altosa niega su implicación en un presunto fraude de brandy

A. Criado / La Tribuna
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La empresa tomellosera Altosa ha negado su implicación en un presunto fraude internacional en el sector del brandy que está investigando el departamento de aduanas de Georgia

Altosa niega su implicación en un presunto fraude de brandy

La asociación de productores de vino de Georgia, habituales exportadores de aguardiente de vino para la industria del brandy, alertaron hace unos meses de un presunto fraude internacional a gran escala en este sector, que apunta directamente a Altosa, una bodega de Tomelloso. Según publicó este lunes el diario El Mundo, el viaje de unos camiones cisterna por media Europa despertó las sospechas de las autoridades aduaneras de esta exrepública soviética, que pidieron ayuda a España y Francia en su investigación. Lo que sospecha el departamento de aduanas georgiano, según la misma información, es que las actividades de una empresa hispano-georgiana, Iberica Spirits, están en el centro del fraude. La normativa europea exige que el brandy se elabore a partir de aguardiente de vino, al que sólo se le puede añadir, en todo caso, un porcentaje destilado de vino. Y en este caso, la sospecha es que se está elaborando a partir de aguardiente de maíz, que es mucho más barato. La investigación de las aduanas de Georgia se centra en tres empresas: Iberica Spirits (georgiana), que compra el aguardiente de maíz a una empresa británica, que previamente lo ha adquirido en Moldavia y almacenado en Sofía, capital de Bulgaria; y Staub (francesa) y Altosa (española), donde presuntamente llega ese aguardiente de maíz convertido en brandy o destilado de vino. Desde Altosa aseguran que las acusaciones descritas «resultan ajenas» a su actividad, consistente, desde hace más de 50 años, en la destilación de vinos para su transformación en aguardiente y destilados de alta calidad con reconocimiento a nivel internacional. En un comunicado remitido a La Tribuna, la empresa tomellosera subraya que todas las inversiones realizadas, tanto en Georgia como en cualquier otro país donde compra uvas a través de sus colaboradores, «han ido destinadas a la producción de aguardiente de vino de calidad, como puede demostrarse de la documentación y análisis que se encuentran a disposición de los clientes interesados, sin reclamación alguna». Un comunicado en el que también remarca que tanto Altosa como Staub «están sometidas permanentemente a diferentes controles oficiales», y que todas las inspecciones realizadas por la Dirección General de Aduanas francesa «se han resuelto sin ninguna incidencia» (adjuntando copia de los controles realizados para su verificación referidas a importaciones de Georgia). Asimismo, la empresa de Tomelloso hace hincapié en que goza de las homologaciones pertinentes para asegurar la correcta implantación y seguimiento de las directrices europeas en materia de seguridad alimentaria. «Nuestro sistema de calidad impide la comercialización de alcoholes no conformes y cuando alguna vez se detectara que alguna partida de importación no es conforme, es obligado rechazarla inmediatamente o aislarla para impedir su comercialización», apostilla. En cualquier caso, «ante posibles irregularidades que hayan comprometido o puedan estar comprometiendo en nombre de la compañía, sin su conocimiento, consentimiento ni autorización, nuestros servicios jurídicos tienen instrucciones expresas de abrir diligencias o personarse en cualquier procedimiento judicial que se incoe». En este punto, fuentes de Altosa consultadas por este diario sospechan que la investigación iniciada por el departamento de aduanas georgiano puede estar relacionada con el despido por irregularidades y mala praxis de Solomon Akhalkatsi, que ocupó el cargo de CEO en Iberica Spirit desde el 4 de octubre de 2016 hasta el 18 de febrero de 2019. De los 12 procesos judiciales abiertos contra este exempleado han prosperado, hasta el momento,  dos a favor de la compañía con sentencia condenatoria. Asimismo, sobre los 160.000 litros de brandy presuntamente adulterados, la empresa de Tomelloso, que volverá a analizar toda la producción que tiene en Francia y España, afirma que es una cifra prácticamente insignificante, ya que ellos tienen una capacidad de producción de 75.000 litros al día de alcoholes y aguardientes.