En la cresta de la ola del desempleo

Roberto Chávarri
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Los agentes sociales señalan al modelo productivo de la provincia como escollo en la evolución del mercado laboral que situó a la provincia a la cola del país en 2019

Un ganadero, en el desarrollo de su labor - Foto: Pablo Lorente

Ciudad Real fue la provincia de España donde más subió el paro en 2019, según el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social; y la cuarta en la que la tasa de desempleo repuntó más, según la EPA, hasta rozar de nuevo el 20 por ciento. 2019 fue un año malo para el mercado laboral de Ciudad Real, que se pone a la cola del mercado laboral de la región y del conjunto del país con más de 45.000 parados en una situación que los sindicatos señalan es producto de los problemas de base que arrastra el mercado productivo ciudadrealeño.
Si en el inicio de la crisis, la provincia pudo sostener su actividad laboral apoyado en la incipiente industria, la paralización económica registrada en 2019 ha colocado a la provincia en una situación adversa, según explican los agentes sociales. El responsable de CCOO en la provincia, José Manuel Muñoz, indica que la provincia va arrastrando la crisis a medida que va pasando el tiempo. «Teníamos un empleo que, en parte, estaba consolidado por el empleo público, por la industria, pero que ahora hemos perdido. El ejemplo es Puertollano; y las alternativas que teníamos preparadas no han empezado a funcionar», señala Muñoz, que añade que «no es que se noten los coletazos de la crisis, se notan las malas soluciones que se han tomado para salir de ella».
Ciudad Real tiene una economía basada «en sectores que pueden sustentarla, que son potentes, pero que deben tratarse desde otra óptica y dando estabilidad y mejores salarios». El último informe del Observatorio Laboral de Ciudad Real explica que «en la coyuntura económica en la que nos encontramos se prevé que podrán tener mayor crecimiento laboral aquellas empresas que consigan exportar y abrir sus mercados al exterior y no centrarse exclusivamente en el mercado interior; de este modo podrán lograr un mejor posicionamiento, mantenerse y crecer. Las competencias profesionales de estos perfiles deben abarcar la creatividad, gestión de proyectos, dirección de equipos, idiomas, conocimiento de fuentes de financiación, capacidad de adaptación al cambio, capacidad de prospección y dinamismo. La innovación jugará también un papel esencial en el crecimiento empresarial».  
La clave, adaptarse. En una provincia donde el empleo fluctúa sobre todo en función de las campañas agrícolas, desde UGT, su secretario provincial, Juan Jiménez, califica el modelo productivo ciudadrealeño como «especial». Coincide en que «antes de la crisis teníamos algo más de industria, no éramos los que más, pero a raíz de la crisis y su término nos hemos quedado con los servicios y la agricultura, que generan empleo, pero estacional y precario». Una realidad del modelo productivo provincial al que los sindicatos suman también los efectos de la reforma laboral «que hemos sufrido» y la emigración de la «gente con nivel y que con estudios se ha terminado buscando la vida fuera».
Las soluciones también las apuntan los sindicatos en clave salarial. «Hay una fórmula infalible: más salarios, más consumo y más empleo» es la fórmula que repiten en CCOO y UGT: «Eso no se entiende por la parte empresarial y no se aplica».
«Todo eso se acumula y hace que Ciudad Real vaya con una dinámica distinta que el resto del país», donde 2019 siguió restando parados, a un ritmo inferior, eso sí, que en los años anteriores.
Es una «evidencia» esa particular sentencia del presidente del Colegio de Economistas de Ciudad Real, José Antonio Negrín: «Nuestra estructura productiva está basada en los sectores más sensibles al desempleo», lo que supone que si las cosas vienen mal, «somos los primeros en caer».
Con un sector servicios como puntal, donde trabajan casi el 70% de los ciudadrealeños que tienen un empleo, Negrín explica que la provincia es un termómetro que adelanta los indicadores de lo que va a pasar en el resto del país. «Somos los más importantes en los sectores que son más sensibles al desempleo», añade el presidente de los economistas ciudadrealeños que apuesta por «cambiar el chip, por pensar que tenemos que hacer un cambio estructural» de lo que quiere la provincia, un paso para el que se requiere un consenso y una apuesta por el I+D+i, las energías renovables o la agricultura industrial, puntualiza Negrín; «en definitiva, por ser más competitivos y terminar de dan el salto que no se termina de dar». El ejemplo lo pone en la reciente feria de Fitur: «Allí se ven las ganas que hay por hacer cosas, pero nos falta dar el salto de calidad, queremos hacer muchas cosas pero nos falta hacerlas», explica el presidente de los economistas de la provincia, un territorio «con un potencial bárbaro» para el que, insiste, hace falta dar «un empujón».