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Camino hacia la recuperación

Caty Arévalo (EFE)
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Coincidiendo con el Día de los Bosques, los científicos creen que la reforestación se ha convertido en su mayor esperanza

La restauración de bosques destruidos también mejora el almacenamiento de carbono respecto a la regeneración natural. - Foto: EFE

Deforestación, incendios, extinciones masivas, contaminación o alteraciones climáticas han probado que el ser humano es único destruyendo bosques, pero, coincidiendo con que hoy se celebra el Día Internacional dedicado a estos ecosistemas, conviene recordar que al hombre se le da tan bien restaurar como destrozar, y que hay motivos para la esperanza.

Uno de ellos tiene que ver con el lema elegido este año por Naciones Unidas: Restauración forestal, un camino a la recuperación y el bienestar, y con el nombre otorgado a esta década, declarada Decenio de la ONU sobre la Restauración de los Ecosistemas 2021-30.

Los científicos han constatado que la restauración de bosques destruidos no solo funciona, sino que mejora el almacenamiento de carbono en más de un 50 por ciento, comparada con la regeneración natural. El dato es el resultado de años de comparación de las tasas de recuperación de carbono entre bosques que se regeneran naturalmente y aquellos que reciben ayuda, según un estudio de la Universidad Estatal de Arizona.

«Regenerar es lo que mejor funciona. Hay que inventariar lo que queda de bosques degradados, y aprovechar esos fragmentos o islas y ayudarles mucho, con fertilidad, con conectividad», explica el investigador de Cambio Global del CSIC, Fernando Valladares.

Para contribuir a la reforestación de zonas degradadas, sobre todo por incendios, hay varias empresas emprendedoras en el mundo, entre ellas la española CO2 Revolution, que ha creado drones capaces de plantar hasta 100.000 árboles en una sola jornada. Llegan a reforestar 16 hectáreas al día, y sobre el terreno, con personas en riesgo de exclusión social previamente formadas, explica Juan Carlos Sesma, director de esta startup.

Fragmentación de hábitats

Otra de las mayores amenazas para los bosques en las últimas décadas ha sido la cantidad de infraestructuras y claras que se han levantado entre ellos, dividiéndolos en ecosistemas aislados y deteriorados. Sin embargo, ya existen ingeniosas soluciones contra este fenómeno denominado fragmentación de hábitats, que están ayudando a que los bosques vuelvan a funcionar en red, entre ellas los corredores ecológicos, pasos de fauna o refugios de paso.