El pocero y el dueño de la finca de Totolán se contradicen

SPC
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El empresario afirma que él siempre hace bien su trabajo y que tapó el agujero, mientras que el propietario declara que cerró la galería con ladrillos de hormigón porque estaba abierta

El pocero y el dueño de la finca de Totolán se contradicen - Foto: Sin firma

Cinco días después de localizarse el cuerpo de Julen en el pozo de Totalán (Málaga) a más de 70 metros de profundidad, tanto el pocero que realizó el agujero como el propietario de la finca ratifican que ellos sellaron el agujero.
Así, Antonio Sánchez, el empresario que ejecutó la galería afirmó que él siempre hace «bien» su trabajo, en alusión a que tapó el orificio con una piedra, y que reiterará esta versión cuando declare en sede judicial.
Sánchez aseguró que no puede decir en el juzgado «ni más ni menos» que lo que ya indicó a los investigadores de la Guardia Civil que le tomaron declaración tras el suceso, porque lleva «40 años haciendo este trabajo» y lo hace «siempre bien», subrayó.
En ese momento, el pocero manifestó que taponó la boca del agujero, pero que su actuación fue posteriormente modificada por unos movimientos de tierra en la zona.
Al preguntarle si ha contratado ya a un abogado que se encargue de su defensa en caso de que sea citado a declarar por la presunta comisión de algún delito, señaló que tiene «de todo».
En cuanto a su situación por lo ocurrido, explicó que está desolado y que su mujer está «peor», y precisó que «todo el mundo se ha acordado de la familia del niño», pero a ellos les han «dejado totalmente abandonados».
Sánchez relató que por la mañana había acudido al cuartel de la Guardia Civil de Vélez-Málaga «sobresaltado», ya que un conocido que estaba en la Ciudad de la Justicia de Málaga le había llamado para decirle que «había muchos periodistas» esperándole «porque tenía que declarar».
El pocero indicó que estos días no está cogiendo el teléfono «a casi nadie», por lo que pidió en el cuartel que lo avisen si tiene que ir a declarar, pero le trasladaron que le llegará «una carta certificada». 
Por su parte , el dueño de la parcela de Totalán declaró ante la Guardia Civil que él puso dos ladrillos de hormigón encima del orificio e insistió en que el pocero nunca selló la prospección.
La Guardia Civil ya ha entregado en el Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga los primeros informes sobre las circunstancias de la caída del niño de dos años, la construcción del pozo al que se precipitó y los trabajos que se estaban haciendo en la finca.
Al parecer, el dueño de la finca declaró al resto de familiares que él se encargaba de la paella y que ellos estuvieran pendientes de los niños.
A los tres cuartos de hora, cuando estaba preparando la comida, escuchó al padre, José Roselló, gritar Julen, y cuando se asomó observó cómo los dos bloques de hormigón que tapaban el pozo se habían desplazado y se veía el agujero, aunque él no escuchó al niño.
El hombre se fue con su pareja y su hija -de la misma edad que Julen- en un coche a pedir ayuda, y detuvo a varios vehículos para que avisaran al 112. 
Según las mismas fuentes, el padre de Julen contó a la Guardia Civil que estaba echando unas ramas al fuego y observó cómo su hijo corría por la zanja hacia la esquina donde estaba el pozo. Al verlo, corrió tras él para cogerlo y presenció cómo caía por el agujero. 
Manifestó que junto a la boca del pozo había dos bloques de hormigón separados y que en medio quedaba el agujero. Informó además que al llegar a la parcela, su dueño les advirtió del pozo pero les dijo que estaba tapado.
Entre tanto, la madre de Julen confesó que no observó la escena.