Vivir en la patria chica

R. Chávarri
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Vivir en la patria chica - Foto: Tomás Fernández de Moya

Ciudad Real es la sexta provincia de España en la que más porcentaje de población, ocho de cada diez personas, ha nacido en la misma en la que reside

Ciudad Real certificó en 2018 un descenso de población histórico. Por primera vez en años, en concreto desde 2004, el número de empadronados en alguno de los 102 municipios que dan forma a la provincia descendió de la barrera de las 500.000 personas, residentes que, al menos, según la radiografía que ofrece el Instituto Nacional de Estadística, tienen una cosa en común, muchos de ellos, hasta el 81%, tienen como lugar de nacimiento y como lugar de residencia uno de esos pueblos de Ciudad Real. Viven, a día de hoy, en la misma provincia en la que nacieron. Ese porcentaje sitúa a la provincia entre las seis primeras de España en las que más personas comparten en su DNI la provincia en la que vieron la luz y en la que tienen fijada su residencia. En total, 404.330 ciudadrealeños. Sólo los jienenses, cordobeses, pacenses, gaditanos y sevillanos tienen más apego a su tierra que los ciudadrealeños.
La aplastante mayoría de personas que viven en Ciudad Real nacieron en España. Hasta el 93,3 por ciento, en contraste con puntos como Melilla, Baleares, Gerona, Alicante, Almería o Santa Cruz de Tenerife, donde el peso de los nacidos en el extranjero supera ya el 20 por ciento de la población empadronada.
Poniendo la lupa en el ámbito municipal, Llanos del Caudillo y Herencia son los pueblos de la provincia donde es más probable cruzarse en la calle con alguien que no ha nacido en España, ya que entre el 12 y el 15 por ciento de sus habitantes nacieron en el extranjero, mientras que en Valdemanco del Esteras y San Lorenzo de Calatrava la presencia de población foránea es nula en el primero y de una persona en el segundo.
A la hora de buscar a ciudadrealeños que vieran la luz y vivan ahora en su municipio natal, lo más fácil es encontrarlos en pequeños pueblos con una población envejecida, como Santa Cruz de los Cáñamos, Carrizosa o Villahermosa. Allí, el 75% de la población está empadronada en el mismo pueblo en el que nació, mientras que en el extremo contrario está Llanos del Caudillo, localidad que se independizó de Manzanares en 1999 y donde apenas el siete por ciento de la población, 49 de sus 719 vecinos, vive donde nació. En esta situación, donde los ‘locales’ son minoría, se encuentran también dos de los municipios que más crecen en los últimos años demográficamente hablando en la provincia, como son Miguelturra y Poblete. En el primero de ellos, apenas el 31 por ciento de sus vecinos nació en la localidad churriega, un porcentaje que en Poblete no llega siquiera al 23 por ciento. Los dos han crecido gracias a ciudadrealeños de otros pueblos. La migración interna provincial suma más de la mitad de la población de los dos municipios, cuando lo normal en el conjunto de Ciudad Real es que el cambio de residencia entre pueblos represente al 22 por ciento de la población, con Arenales de San Gregorio como el municipio que más ciudadrealeños de otros municipios acoge, hasta el 73% de su población gracias a su situación geográfica, con localidades como Alcázar de San Juan, Campo de Criptana o Tomelloso a menos de 20 minutos de distancia.
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